Los retos de la derecha en América Latina.

Por Arturo Hernández Cordero

En el último lustro ha tenido lugar un fenómeno de grandes proporciones, que ha redefinido por completo el panorama geopolítico del Continente y que se prevé, seguirá avanzando en la región: La ola izquierdista se ha apoderado de Latinoamérica y de momento no existen contrapesos que la pueda frenar.
Las recientes elecciones en Colombia en las que se impuso Gustavo Petro, son un gran indicio de la magnitud del fenómeno, pues se trata de un país en el que hasta hace un lustro, la derecha parecía ampliamente dominante, pero ha terminado por sucumbir ante el embate de las izquierdas.
Ni siquiera en países con crecimiento económico sostenido, como Perú o con un índice de desarrollo humano alto como Chile, ha prevalecido la derecha. Los ejemplos del fracaso de los modelos cubano y venezolano, ya no han tenido gran impacto en el resto de las sociedades latinoamericanas, a la hora de elegir a sus gobernantes, pero, ¿qué ha dejado de hacer la derecha en América Latina para llegar hasta este punto?
De entrada, es preciso tener en cuenta que la agenda 2030 impulsada por la ONU desde el año 2015, ha tenido un fuerte impacto en el imaginario colectivo latinoamericano.
Dicha agenda se ha desarrollado especialmente en el ámbito cultural y académico, lo que ha propiciado que la juventud de la región, se haya politizado y tornado ideológicamente hacia la izquierda.
La politización ha generado un descontento social, con el cual la derecha no ha sabido lidiar desde una perspectiva social, en vez de ello, ha intentado adoptar un discurso progresista con el que claramente no empatiza (como lo ha hecho el PAN en México) y en el proceso ha perdido el voto conservador.
La Derecha en América Latina precisa de encontrar liderazgos, con un tinte popular capaz de llegar al electorado sin desapegarse de sus bases conservadoras, pues la vida, la propiedad, la familia, la libertad económica y el apego a las tradiciones, siguen siendo prioridades fundamentales para las sociedades de Latinoamérica, pero el despotismo de la derecha le ha impedido instrumentalizar tales prioridades su favor

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