Hace mucho tiempo que en la ciudad de México un conflicto social no se mostraba tan beligerante en contra de las personas y las autoridades. Me refiero a los maestros agrupados en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE); y sus constantes bloqueos viales en vísperas de la justa mundialista.

Este evento deportivo, debería de convertirse en una fiesta nacional que nos proyecte a nivel internacional y estimule el turismo dentro de nuestro territorio plagado de atractivos y maravillas naturales.

Pero lejos de eso, esta imagen de encono entre gobierno y manifestantes manda un mensaje muy difícil de descifrar. Por un lado, muestra un rostro de incompetencia de distintos gobiernos locales y nacional, por no contener las demandas en tiempo y forma desde sus lugares de origen. Al contrario, hicieron caso omiso y ahora muchos de esos foráneos se asientan en la capital del país incomodando a propios y extraños.

Por otro lado, los manifestantes parecen muy versados en asfixiar a las personas y autoridades que tienen como único pecado vivir en el centro del país y tratar de disfrutar de un evento mundialista. Su imperdonable condición es no atender con rapidez las demandas de quienes chantajean en dos vías. En las calles y en las mesas de negociación.

De entrada, ahí hay algo mal. No puedes negociar con alguien que muestra un doble rostro y actúa a la par en las calles y sentado en una mesa de negociación. Confrontando a las autoridades por la mañana y por la tarde tratando de reparar los daños. Ahí hay algo torcido en la estrategia.

Pero lo cierto es que las cosas no debieron de llegar tan lejos. No había ninguna necesidad de mostrar ese rostro por parte de los involucrados. El gobierno no midió bien el conflicto y –a mi parecer–, le estalló en las manos días antes de la inauguración del mundial.

Por otro lado, los inconformes jugaron a resistir todo el tiempo para que el gobierno por presiones de todo tipo cediera ante las demandas. Al final, se tuvo incomodidad, pero ninguno de los dos bandos puede decirse vencedor.

El gobierno no resolvió nada y dejo pasar el tiempo para que los contrarios se cansaran y desistieran. Los beligerantes no lograron sus objetivos porque una vez que inició el mundial el foco de atención se concentra en lo deportivo.

De tal manera que de nada sirvieron los días de agobio que vivieron los capitalinos. Sumado a las pérdidas económicas que genera la presencia de los manifestantes en las calles aledañas al zócalo de la CDMX, caracterizadas por su variada oferta comercial. 

Si utilizamos la metáfora futbolera, muy de moda actualmente, diríamos que hay un empate entre estos dos bandos y estamos esperando los tiempos extras. Pero una cosa es cierta, el tiempo de oportunidad lo tenía la CNTE y lo perdió una vez que ya pasó la inauguración del mundial porque ya no tienen elementos de chantaje que los haga tener visibilidad.

Ahora, las autoridades ya no tienen nada que perder. Alargarán todo lo posible y jugarán a cansar a los adversarios. De esta manera, tendrá que llegar el día en que se retiren a sus entidades y regresen a sus actividades en el aula.

De ser así, la estrofa que viene a cuesta y que se la debemos al divo de Juárez sería: “pero que necesidad, ¿Para qué tanto problema, no hay como la libertad, de ser, de estar, de ir, de amar, de hacer, de hablar, de andar así, sin penas.

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