Nuevamente la Plaza Juárez de Pachuca, fue el marco donde los seguidores de la presidenta Claudia Sheinbaum, se congregaron para enviar un mensaje de unidad y respaldo a dos años de su victoria electoral.

El discurso de la mandataria estuvo dividido en dos partes. Por principio, se realizó un resumen de los principales logros de su gobierno; y en segundo lugar, la agenda política nacional cobró protagonismo.

En este último punto es donde estuvo la esencia del discurso. Porque la presidenta pudo aclarar –con firmeza– su posición sobre los recientes hechos de intervencionismo que, a su juicio, fue la puerta que abrió pasó a una desbandada de ataques mediáticos orquestados por los grupos de derecha en el país.

Fue ahí donde llamó a defender la soberanía nacional, la autonomía de nuestras decisiones como nación independiente y convocó a todos los activos de su movimiento a celebrar asambleas informativas en las plazas públicas del país.

De tal suerte, que el foco del evento estuvo en un posicionamiento político que la presidenta quiso dejar muy claro. La estrategia será movilizar al pueblo cada vez que exista una amenaza del exterior y que puede ser aprovechada por los grupos contrarios a la 4T.

Cuestión muy polémica, porque además de los menesteres internos ahora hay que tener cuidado de las disertaciones externas muy influenciadas por la administración de Trump, quien piensa que buena parte de sus males provienen de México a través del trasiego de drogas.

Sea como sea, lo cierto es que en territorio estatal todavía es amplio el respaldo para la presidenta quien es capaz de convocar a miles de personas en la plaza pública. Su legitimidad de origen es incuestionada y –por lo visto–, su legitimidad de ejercicio en el gobierno todavía da para que la gente no escatime con su presencia en las calles.

De tal suerte, que uno podría cuestionar ¿por qué la movilización? Si todo parece más o menos controlado. Lo que se puede ser es que el partido guinda no va a cambiar su estrategia de convocar constantemente a sus bases.

Tiene que echar mano de estas concentraciones para que la narrativa de que son mayoría, que mueven a miles cada que hay una amenaza a su movimiento y de que las presiones de la derecha no pueden contra un pueblo organizado, tengan impacto mediático y político.

Hay algo de razón en quienes aseguran que la presidenta juega un doble papel en estos eventos. Se posiciona como mandataria informando a las personas sobre los asuntos de Estado; pero es innegable que también sus posturas mandan una línea de acción al partido Morena.

Estos dobles roles en el sistema político no han dejado saldos positivos. A pesar de tantas reformas y cambios, su raíz parece intacta en torno a la sutil distancia entre el partido y el gobierno. Cuestión que tendrá que analizarse a profundidad en su sentido práctico y teórico.

Ahora, mientras eso ocurre, es claro que hay una voz dominante entre los guindas y esa está dictada desde Palacio Nacional. ¿Eso está mal de origen? Probablemente sí. ¿Se puede solucionar en el corto plazo? No veo las condiciones.

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