Esta semana en el estado de Hidalgo se inauguraron nuevas oficinas de gobierno. Aquel hecho podría ser intrascendente si no tuviera un fondo simbólico y económico de alto impacto.

La edificación que inicia actividades en unos días, se encuentra en un lugar muy enigmático para los que vivimos en Pachuca, porque ahí fue la antigua Casa de Gobierno. Es decir, la residencia oficial del titular del Poder Ejecutivo instalada desde 1963 como espacio habitacional de los gobernadores en turno.

Cabe destacar, ahora que estamos en la fiebre futbolera, que el primer mundial en México celebrado en 1970, el gobernador de Hidalgo en turno ya lo veía en la Casa de Gobierno, construida exclusivamente para el goce y disfrute de una familia, en una época donde este tipo de instalaciones formaban parte de la estructura tradicional del poder.

Ahora, la administración Menchaca después de demoler aquella casa de privilegios, invirtió 337 millones para construir el Centro Administrativo en beneficio del patrimonio público. Es decir, este gobierno pretende recuperar espacios que le pertenecen a los hidalguenses para que a la postre se deje de pagar rentas por los inmuebles que ocupan los burócratas. Decir que, durante la administración anterior, se destinaron 445 millones de pesos al arrendamiento de inmuebles.

Para dimensionar esta cifra, el monto acumulado durante seis años en arrendamientos representa casi 86% de la inversión anual que actualmente realiza la Secretaría de Bienestar, con 519 millones de pesos destinados a beneficiar a 51 mil hidalguenses mediante cuatro programas sociales.

Las nuevas oficinas permitirán concentrar capacidades institucionales, optimizar recursos, mejorar la comunicación entre dependencias y reducir tiempos en los procesos internos. Pero, sobre todo, permitirán brindar una mejor atención a las personas que diariamente acuden a realizar un trámite, solicitar un servicio o ejercer un derecho.

Cabe una última alegoría, dentro de este complejo se encontrarán laborando 300 personas servidoras públicas de la Secretaría de Desarrollo Rural y 289 de la Secretaría de Bienestar e Inclusión Social. Esto es, un total de 589 trabajadores, mientras que en otros tiempos solo ocupaba ese espacio una familia.

Es decir, el Centro Administrativo representa mucho más que un nuevo edificio; representa una nueva manera de entender el servicio público y de administrar los recursos de las y los hidalguenses.

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