Una nueva era para el Reino Unido

(Por Arturo Hernández Cordero)

El pasado 8 de septiembre, la noticia del deceso de la Reina Isabel II del Reino Unido a los 96 años acaparo los titulares al rededor del Mundo. La fallecida monarca ostentó el reinado más largo de la historia británica; atestiguó el fin del Imperio Británico y el resurgimiento del Reino Unido como una fuerza política y económica de peso global.

 Si bien, la Corona sigue siendo una institución de gran impacto social y cuenta con una aprobación popular considerable, el fallecimiento de la Reina Isabel II y el futuro de la Monarquía no son a día de hoy los temas de mayor incertidumbre para los británicos. El fallecimiento de la Reina Isabel II tiene lugar en el marco de un escenario convulso: la renuncia reciente del ex primer ministro Boris Johnson, la crisis energética que atraviesa Europa, los retos económicos post pandemia y post Brexit y la latente desintegración del Reino con la posible independencia de Escocia y la reunificación irlandesa.

Uno de los principales retos a los que la nueva primera ministra Liz Truss se enfrenta es lograr la conformación de un frente común en materia geopolítica y económica con los países de la Commonwealth y EE.UU. que logre aminorar el impacto que la salida de la Unión Europea ha supuesto para el Reino Unido.

 Así mismo, el descontento de gran parte de la población escocesa y norirlandesa a causa del Brexit hacen imperante una labor de cohesión nacional. El independentismo en Escocia ha cobrado fuerza en los últimos años y la primera ministra Nicola Sturgeon ha urgido un referéndum que permita a los escoceses decidir sobre su futuro, a la vez que la posible reunificación de Irlanda del Norte con la República de Irlanda también empieza a ser tema de debate.

 El euroescepticismo de los británicos, y más específicamente de los ingleses los pone en una situación difícil, aunado a que ya no son un imperio; no obstante el pueblo británico está acostumbrado a resurgir. Es reto de Liz Truss emular el éxito económico logrado hace décadas por la también conservadora Margaret Thatcher, al igual que para el Rey Carlos III lo es el seguir procurando la unidad del Reino como históricamente lo ha hecho la Corona Británica.

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