ALIMENTACIÓN Y CÁNCER DE COLÓN

CÁNCER DE COLÓN

El colón y el recto forman parte del extremo inferior del tracto digestivo, llamado también intestino grueso, la presencia del cáncer implica el desarrollo de un tumor maligno en esas zonas. En la mayoría de los casos, el cáncer de colon y recto tardan mucho tiempo en alcanzar etapas avanzadas. En la mayoría de los casos se inicia con lesiones benignas conocidas como pólipos que si  no se atienden de manera oportuna, se tiene el riesgo de convertirse en tumores malignos.

SÍNTOMAS

  • Cambios en los hábitos intestinales, incluyendo diarrea y estreñimiento
  • Dolor abdominal o cólicos frecuentes
  • Eliminación de gran cantidad de mucosidad y/o sangrado vía anal
  • Anemia
  • Pérdida de peso sin motivo

En ocasiones puede no presentarse síntomas. Es importante observar siempre las evacuaciones, con la finalidad de observar oportunamente algún cambio. Consulte al médico si presenta por más de dos semanas estos síntomas.

FACTORES DE RIESGO:

Alimentación.- la  dieta juega un papel muy importante en el desarrollo de la enfermedad, una dieta baja en fibra y con alto contenido de productos de origen animal aumenta el tiempo de tránsito intestinal, favoreciendo a las bacterias del colon para producir un mayor número de sustancias cancerígenas. También las dietas altas en grasas, especialmente grasas saturadas.

Edad.-  la mayoría de las personas que presentan esta enfermedad tienen más de 50 años

Tabaquismo.- las personas que fuman tienen un mayor riesgo de cáncer, por tanto entre más tiempo se haya fumado y entre más tabaco se use el riesgo se incrementa.

Sedentarismo.- el tener una vida sedentaria aumenta en un 50% el riesgo de desarrollar cáncer de colon.

Antecedentes familiares. – existe un mayor riesgo de la enfermedad si existen antecedentes de cáncer de colon en la familia.

Enfermedades inflamatorias. – toda enfermedad que implique largos  períodos de inflamación del colon como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn, incrementa el riesgo para la misma.

PREVENCIÓN  

Existen algunas medidas que es posible adoptar realizando cambios en el estilo de vida que ayuden a prevenir esta enfermedad. Por ejemplo:

  1. Cuidar la alimentación
  2. Incluir en la alimentación diaria verduras, frutas, cereales integrales y leguminosas
  3. Disminuir el consumo de grasa, especialmente la grasa saturada proveniente de alimentos de origen animal y fuentes vegetales como el aceite de coco y palma 
  4. Consumir calcio
  5. Disminuir o evitar el consumo de alcohol y tabaco
  6. Realizar actividad física 30 min por lo menos 5 veces por semana.

TRATAMIENTO

La detección temprana reduce la mortalidad por esta enfermedad hasta en un 90%. La prevención es la medida más eficaz. ¡¡¡Baje de peso e inicie un nuevo estilo de vida!!!

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