En la ciudad de Pachuca existen lugares emblemáticos que reúnen tradición e historia. Uno de esos espacios es el mercado Primero de Mayo, situado en el centro de la capital hidalguense como fiel testigo de la economía local e identidad social.

A cien años de su inauguración que ocurrió en 1926, el mercado sigue siendo uno de los principales centros de abasto y un referente de la vida cotidiana al facilitar el acceso a productos básicos para miles de familias pachuqueñas.

Desde su origen en la antigua Plaza de Mercaderes, este espacio ha sido un punto central de intercambio comercial y cultural para la región. Aquí, los habitantes de la naciente Pachuca se abastecían para acudir a sus actividades cotidianas. Muchas de ellas convergían en la actividad minera.

Y hasta el día de hoy aquel lugar sigue siendo muy dinámico como ocurre en otras ciudades donde los grandes centros comerciales no pueden remplazar a los mercados de abasto. Cuestión arraigada en las familias tradicionales que encuentran en estos espacios una fuente de comercio capaz de cubrir las necesidades del día a día.   

Este mercado, como otros en la ciudad, no son solo lugares de paso. Son fuentes de empleo que sostienen a muchas familias, que conecta a productores con consumidores, que comercializa lo que se produce en una región para que los clientes puedan llevar a su mesa lo más fresco del día.

Con aniversarios de esta índole nos damos cuenta que mientras muchas cosas cambian —la forma de comprar, la tecnología, incluso las ciudades— los mercados siguen ahí. Adaptándose, sí, pero sin perder lo esencial: el trato directo, la confianza, el conocimiento del producto.

Y eso no lo reemplaza nada. Los mercados de las colonias tienen mucha historia, esa que no se enseña en ningún manual, que se hereda de generación en generación y que se representa en un trato cordial entre dos personas que llegan a tener una relación de confianza.

Vale la pena hacer un recuento de su legado. Basta decir que el Primero de Mayo se ubica en una zona que desde el siglo XIX era el centro comercial de Pachuca. En ese espacio existía la Plaza de Mercaderes, donde se realizaba el tianguis semanal conocido como “La Barata”.

Cada lunes llegaban comerciantes de distintas regiones del estado a vender productos básicos y artesanales. Al paso del tiempo, el crecimiento del comercio generó saturación de puestos semifijos y de esta manera, se consideró pertinente demoler el llamado “Castillo de Almaraz” para construir el Mercado Libertad. Este fue el primer intento de crear un mercado techado y organizado en la ciudad.

El Mercado Libertad fue demolido en 1924 debido a diversas problemáticas para dar paso a su hermano menor, el mercado Primero de Mayo que fue inaugurado, como su nombre lo indica, el primer día del mes de mayo de 1926.

Cabe destacar que, en aquella ocasión, el presidente Plutarco Elías Calles acudió como invitado especial a su inauguración generando gran expectativa en la ciudad. Vale la pena decir que, en sus 100 años de existencia, ese mercado conjuga de la mejor manera el trabajo, la comunidad e identidad de los comerciantes de Pachuca.

@2010_enrique

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