La atención que acumula la justa deportiva, terminará en unos cuantos días. Mismos que serán alcanzados por nuestra compleja realidad política y social. Aquella que nos atormentaba no hace mucho tiempo.

Nuestros principales pendientes se relacionan con la sofisticada relación del gobierno de Trump, los señalamientos de narcotráfico de algunos actores políticos de primera línea, los maestros inconformes de la Coordinadora Nacional de trabajadores de la Educación (CNTE), las incidencias del día a día como la inseguridad, la violencia, los desaparecidos, etc.

Todo lo anterior tendrá nuevas formas de manifestarse, una vez que tengamos la resaca de un mundial muy apasionado; y que no será capaz de darnos mayor tregua a una serie de conflictos sociales que se han venido acumulando con los años.

Hay que disfrutar de estos días de alejamiento de lo importante, para hacerle frente a lo inmediato que es este evento capaz de sacar a las calles a miles de personas, con el solo propósito de gozar y divertirse.

Pero esta especie de cápsula tiene un ciclo de vida, que muy rápido llegará su fin. Y entonces, otra vez tendremos este ritmo de eventos encontrados que nos remiten a una sociedad llena de pendientes y cosas por hacer.

De nuevo a lidiar con un vecino beligerante y entrometido, con un debate público de bajo nivel, con algunos políticos tratando de proyectar su carrera para tener presencia en el año 2027, de grupos delincuenciales pululando por todos lados, entre otros.

En este tenor debemos tener claro que el mundial sirve para unificar anhelos, portar las mismas camisetas y permitirse ciertas condiciones, pero la realidad es que somos un país profundamente dividido.

Hay dos proyectos de nación muy marcados que seguramente intensificaran sus estrategias de posicionamiento en cuanto los tiempos lo requieran. Con campañas de odio, con personeros kamikazes, con discursos incendiarios.

Esta magia del futbol alcanza para hacer algunas reflexiones en tono positivo, pero como ya decía hay más negativas que exigirán prontas respuestas. Mientras eso ocurre, hay que decir que el gobierno de México y en especial, la presidenta se oxigenó en cuanto a temas que la tenía arrinconada.

Por ejemplo, el platón en la capital de los maestros de la CNTE que trató de boicotear la justa deportiva, los señalamientos del gobierno de Estados Unidos a algunos funcionarios del partido morena, las amenazas de Trump en torno a los grupos del narcotráfico y la posibilidad de ingresar al territorio nacional para combatirlos.

Todo esta está guardado en una caja de pendientes, que está a punto de abrirse. Hay que estar preparados porque seguramente vendrán estos y otros temas remasterizados. Ojalá que estos días también hayan servido para refrescar el sentido y orientación de los tomadores de decisión, para que nos deparen tiempos menos complejos como los de inicio de año.

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