- Un títere de representante en el IMSS
- Nadie defiende a la derechohabiencia
- Tatiana no tiene apoyo en el gobierno
Es un choque de fuerzas.
El gobierno quiere mantener a toda costa el control obrero-patronal en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Pero no sabe cómo.
Pretende conservar, contra el rechazo de los trabajadores, a Rafael Olivos en la secretaría general del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS).
Algo indebido al decir de quienes han asumido el liderazgo real de la protesta, entre ellos el enfermero-camillero Rafael Soto.
¿Y por qué lo quiere el Instituto?
Porque es incondicional.
Primero, sin el aval de sus bases, firmó un incremento directo al salario de 2.8 por ciento y cuatro por ciento en prestaciones, para un total de 6.8 por ciento.
¿Por qué?
Porque el gabinete económico ha recomendado no rebasar los dos dígitos -10 por ciento-, para no presionar las finanzas públicas ni los índices inflacionarios.
Lo dijo muy claro el secretario de Hacienda y Crédito Público, Edgar Amador, cuando en mayo pasado negociaba con el dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Alfonso Cepeda:
-Debemos tener control absoluto de las finanzas públicas.
Hasta entonces el gobierno presumía de incrementos mayores al salario mínimo y sus gremios, inclusive arriba de la inflación y del diez por ciento al magisterio del país.
Esta disposición no se ha roto.
¿Y LOS DERECHOHABIENTES?
Ahora el asunto es otro.
Para el director del IMSS, Zoé Robledo y el cuestionado Rafael Olivos, todo está zanjado con el ocho por ciento ofrecido a los trabajadores, cuatro por ciento al salario -1.2 por ciento arriba de la propuesta original- y cuatro por ciento en prestaciones.
Ellos lo han rechazado.
Difícilmente se superarán esos porcentajes -cuatro y cuatro-, pero el reto para el gobierno y el director del Seguro Social es mantener a toda costa a quien le es incondicional.
Pero cabe una pregunta:
Si los afiliados han prometido continuar movilizados, si han convenido a marchas constantes y una gran manifestación el 30 de octubre, ¿cómo darle solidez a un títere cuya función única es aceptar y firmar como le digan?
Es un problema de largo alcance para el cual no parece haber estrategia de combate y menos para alcanzar acuerdos conciliatorios.
Y si Zoé Robledo lleva casi ocho años al frente del IMSS y todavía no tiene un diagnóstico del total de las clínicas y hospitales, menos cabe esperar un entendimiento inmediato.
Y mientras, los paganos son los derechohabientes porque ni hay suficientes centros de atención ni médicos ni medicinas para recibir el cuidado necesario para su salid.
Esa es nuestra desgracia desde 2019, cuando Andrés Manuel López Obrador desapareció el Seguro Popular y luego fracasó con la concentración de compras en Hacienda con Raquel Buenrostro, el Insabi de Juan Antonio Ferrer, el organismo de la ONU, la mega farmacia y cuanto a usted se le ocurra.
El drama es: con todos esos fracasos, apenas estamos experimentando cómo caminar hacia “el mejor sistema de salud del mundo” y cómo pasamos de culpar a los médicos del robo de medicamentos.
Ellos son los responsables, no el mal gobierno.
CANDIDATA DE
KEITH RANIERE
Órdenes son órdenes.
Y la orden presidencial es no cambiar ninguna corcholata para las 17 gubernaturas del año próximo.
Todos los inconformes lo sabían, pero aun así insisten y hay muchísimos inconformes: Tatiana Clouthier en Nuevo León, Raúl Morón en Michoacán, Félix Salgado Macedonio en Guerrero, Andrea Chávez en Chihuahua y para qué seguir.
Pero el caso de Nuevo León es paradigmático porque Tatiana fue coordinadora de la campaña de Andrés López en 2018 y secretaria de Economía en su gobierno.
Y por nada del mundo le darán posiciones.
¿Por qué?
Porque según las cuentas del gobierno y de Morena sus intenciones del voto no le dan para competir contra el priísta-panista Adrián de la Garza.
Pese a este ejercicio, tampoco importa la pésima imagen de Clara Luz Flores, la escogida por el de Macuspana y quien ha sido ligada con Keith Raniere, condenado en Estados Unidos a 120 años de prisión por tráfico sexual y tráfico de personas.
Por eso nadie la quiere.
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