En esta ocasión nos adentraremos en las finanzas públicas de la Zona Metropolitana de Tulancingo, integrada por los municipios de Tulancingo de Bravo, Santiago Tulantepec de Lugo Guerrero y Cuautepec de Hinojosa.
Las finanzas públicas municipales son el conjunto de recursos, ingresos, gastos y obligaciones financieras que administra un ayuntamiento para cumplir con sus funciones, prestar servicios públicos y realizar obras en beneficio de la población.
Todo esto se refleja principalmente en dos documentos fundamentales: la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos.
La primera establece cuánto dinero espera recibir el municipio durante un año. Estos ingresos provienen de las contribuciones de la ciudadanía, como impuestos —por ejemplo, el predial—, derechos —como el pago de determinados servicios—, productos —como el arrendamiento de propiedades municipales—, aprovechamientos —como multas— y otras contribuciones. A estos recursos propios se suman las participaciones, aportaciones federales y, en caso de existir, financiamientos o créditos.
Aquí es importante distinguir entre las participaciones federales del Ramo 28, que son recursos de libre disposición y pueden utilizarse para gasto corriente, nómina u otras necesidades municipales, y las aportaciones federales del Ramo 33, que tienen un destino específico y deben utilizarse conforme a las reglas establecidas, por ejemplo, en infraestructura social o seguridad pública.
¿Por qué es importante esta diferencia? Porque la Zona Metropolitana de Tulancingo enfrenta un problema estructural: una elevada dependencia de los recursos estatales y federales, derivada de su limitada capacidad para generar ingresos propios.
Por su parte, el Presupuesto de Egresos establece cuánto dinero se tiene y, sobre todo, cómo y en qué se va a gastar durante el año.
Los municipios deben procurar un principio fundamental: el equilibrio presupuestal, que ocurre cuando los ingresos estimados son iguales o superiores a los gastos previstos, evitando así generar un déficit fiscal.
Para este año, de acuerdo con la información publicada en el Periódico Oficial del Estado de Hidalgo, los municipios presupuestaron ingresos y egresos por las siguientes cantidades:
* Tulancingo de Bravo: $585,566,572 pesos.
* Santiago Tulantepec de Lugo Guerrero: $152,434,468.29 pesos.
* Cuautepec de Hinojosa: $268,864,803.75 pesos.
En conjunto, las finanzas públicas de la Zona Metropolitana ascienden a $1,006,865,844.04 pesos.
Pero aquí viene un dato importante.
En cuanto a ingresos propios, los municipios estiman recaudar:
* Tulancingo de Bravo: $148,935,139 pesos.
* Santiago Tulantepec: $18,401,603.29 pesos.
* Cuautepec de Hinojosa: $41,947,449.78 pesos.
En conjunto, representan aproximadamente $209.3 millones de pesos, es decir, apenas alrededor del 20.8% del presupuesto total de la zona metropolitana.
Dicho de otra manera: por cada 100 pesos que administran los tres municipios, apenas poco más de 20 pesos provienen de recursos propios. El resto depende, en buena medida, de las transferencias estatales y federales.
Esto confirma una de las principales debilidades estructurales de las finanzas municipales: se administra dinero, pero no necesariamente se genera.
Si hacemos ahora un ejercicio per cápita, tomando como referencia la población registrada en el último censo —168,369 habitantes en Tulancingo, 39,561 en Santiago Tulantepec y 60,421 en Cuautepec—, la Zona Metropolitana suma 268,351 habitantes.
Bajo este supuesto, el presupuesto representa aproximadamente 3,752 pesos anuales por habitante, mientras que los recursos propios equivalen a cerca de 780 pesos por persona al año.
Pero aquí apenas estamos viendo cuánto dinero hay.
La verdadera pregunta es: ¿en qué se está gastando?
Porque tener más de mil millones de pesos en presupuesto no significa necesariamente tener mejores servicios, mejores calles, mayor seguridad, más infraestructura o una mejor calidad de vida.
El próximo viernes entraremos justamente a esa segunda parte de la ecuación: ¿a dónde se va el dinero de tu municipio?
Porque el problema no es solamente saber si hay dinero. El verdadero problema es saber qué hacen con él.
