“Mi mamá ingresó al IMSS porque tenía sangrado en su orina, llegó con el riñón funcionando y tardaron más de 20 horas en hacerle estudios y no hicieron absolutamente nada hasta que vieron que estaba grave, por lo que tuve que sacarla para llevarla a una clínica particular”.
En esos términos se expresó Daniela Cruz, quien dijo que hacía responsables a los médicos y a la directora del IMSS Tulancingo, por esta negligencia médica.
“Mi mamá estuvo sin apoyo y sin los medicamentos que requería, por lo que estuvo a punto de perder la vida; no se me hace justo que le hayan dado ese trato”, refirió la entrevistada.
Agregó que, al ingresarla a una clínica particular, de inmediato le brindaron la atención que requería.
Sin embargo, expresó que esas 20 horas de ausencia médica le han ocasionado daños, hepático y renal, muy severos.
La entrevistada señaló que en el IMSS le dan como excusa que cuando su mamá ingresó, se encontraba estable. “Mi mamá tenía 184 pulsaciones por minuto por lo que requería atención médica de inmediato, pero no nos hacían caso”.
Daniela Cruz, también dijo que el trato que recibió no fue el adecuado y que el personal del nosocomio, no le permitió que hablara directamente con la directora.
Este tema fue expuesto ante el secretario de Gobierno, Guillermo Olivares Reyna, quien canalizó este asunto a las instancias de salud, para que la paciente reciba una atención más eficiente.
