La proliferación de establecimientos con máquinas tragamonedas en Tulancingo ha encendido alertas por los riesgos de adicción que generan este tipo de juegos de azar, los cuales pueden mantener a las personas durante horas en busca de obtener dinero extra.
La Secretaría de Salud de Hidalgo (SSH) advirtió que esta conducta está asociada con la ludopatía, un trastorno caracterizado por la pérdida de control sobre la necesidad de jugar y apostar.
El padecimiento provoca un abandono gradual de intereses personales, pasatiempos, responsabilidades laborales y relaciones familiares, además de convertirse en un problema de salud mental que requiere atención profesional.
La dependencia señaló que quienes desarrollan esta adicción experimentan una necesidad compulsiva de seguir apostando aun cuando la actividad ya afecta distintos aspectos de su vida cotidiana.
La preocupación cobra relevancia en Tulancingo debido al crecimiento de negocios de este giro que operan al margen de la ley.
Comerciantes establecidos en las inmediaciones de la central de abastos, sobre el bulevar La Morena, indicaron que en los últimos meses han abierto tres nuevos establecimientos con máquinas de apuestas.
Según los testimonios, es frecuente observar a mujeres que permanecen jugando mientras sus hijos quedan sin supervisión, situación que los expone a accidentes o incluso a extravíos.
También reportaron la presencia constante de jóvenes con uniforme escolar que pasan varias horas en estos lugares, lo que hace presumir que faltan a clases para permanecer en las salas de juego.
La operación de estos negocios contraviene lo establecido en el artículo 108 del Bando de Policía y Gobierno municipal, el cual prohíbe la instalación de locales con máquinas tragamonedas, juegos de azar, apuestas y cualquier actividad propia de los casinos regulados por la Ley Federal de Juegos y Sorteos.
La disposición aplica para cualquier establecimiento ubicado dentro del territorio municipal, sin importar la cantidad de máquinas instaladas.
Sin embargo, comerciantes consideran que la apertura de nuevos locales evidencia la necesidad de reforzar la vigilancia y la aplicación de la normativa para evitar la expansión de una actividad que, además de ser ilegal, puede derivar en problemas de salud y afectar el entorno familiar.
