Por Luis Gerardo Ortiz Rosas
A pocos días de que la capital del país vuelva a convertirse en escenario internacional con la inauguración del Mundial 2026, el panorama que hoy domina el corazón político de México, muestra una imagen distinta a la que suele acompañar la organización de un evento de esta magnitud.
Casas de campaña, bloqueos, cierres viales y manifestaciones permanentes, forman parte del escenario que ocupa el Zócalo capitalino y sus alrededores, convirtiendo el centro político del país en un espacio donde conviven la preparación mundialista y las exigencias sociales.
Entre los movimientos sociales con mayor presencia se encuentra la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), organización magisterial que mantiene plantones y movilizaciones relacionadas con demandas laborales, modificaciones al sistema pensionario y reclamos históricos que, sostienen y permanecen sin solución.
La permanencia del magisterio en el primer cuadro de la CDMX, ha provocado afectaciones a la movilidad, cambios operativos y un debate constante sobre la capacidad institucional para atender un conflicto que continúa activo mientras avanzan los preparativos rumbo a 2026.
Pero el magisterio no representa el único frente abierto.
Las movilizaciones encabezadas por colectivos de madres buscadoras también han incrementado su presencia en espacios públicos, buscando colocar nuevamente en la discusión nacional la crisis de desapariciones y la exigencia de mayores mecanismos institucionales de búsqueda y respuesta.
La coincidencia de estas causas en uno de los espacios políticos más representativos del país refleja una realidad compleja: mientras la ciudad acelera preparativos, infraestructura y logística para recibir a millones de visitantes, distintos sectores sociales buscan evitar que sus demandas desaparezcan detrás del espectáculo deportivo.
La preparación para recibir al mundo y la presión social que permanece en las calles avanzan hoy en paralelo; frente a ese escenario, rumbo al Mundial 2026 queda abierta una pregunta: cuando la Ciudad de México vuelva a colocarse frente a los ojos del mundo.
¿Representará el Mundial 2026 una oportunidad para mostrar un país preparado para el futuro o un reflector que amplifique problemas que aún permanecen pendientes?
