Un segundo suicidio en menos de un mes se registró al interior del Centro de Reinserción Social (Cereso) de Tulancingo, un hecho que reavivó los cuestionamientos sobre la atención a la salud mental, la prevención de adicciones y los protocolos de vigilancia en el penal regional.

De acuerdo con la información recabada, la víctima fue un hombre de veinticinco años de edad identificado con las iniciales G.C.D., quien tenía poco tiempo de haber ingresado al centro penitenciario.

Aunque las autoridades han mantenido hermetismo sobre el caso, trascendió que el joven enfrentaba un problema de adicciones y que previamente había recibido atención en un grupo de Alcohólicos Anónimos.

Con este deceso, suman dos los casos registrados en un lapso aproximado de un mes al interior del Cereso de Tulancingo.

El antecedente más reciente ocurrió el 15 de junio, cuando la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo (SSPH) informó sobre la muerte de un interno de cincuenta años en los sanitarios del penal, en un hecho que apuntó a un probable suicidio.

En esa ocasión, la dependencia precisó que la persona privada de la libertad recibía atención psicológica desde diciembre del año pasado tras un intento previo.

Hasta el cierre de esta edición, la SSPH no había emitido una tarjeta informativa sobre el fallecimiento de G.C.D.

Mientras tanto, familiares y amigos del joven manifestaron su consternación al señalar que esperaban que durante su estancia en el penal recibiera apoyo para atender su problema de adicciones.

Este nuevo caso se suma a los antecedentes registrados en el Cereso de Tulancingo.

En 2025, tan solo durante septiembre, el penal reportó tres muertes de personas privadas de la libertad en menos de tres días, entre ellas la del entonces director del centro penitenciario.

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