La conmemoración del día del abogado y abogada es sin duda un momento de reflexión, no solo para quieres ejercemos la carrera sino para la sociedad en general.

El objetivo primordial del derecho es la justicia, en cualquiera de las acepciones o facetas filosóficas que esta se represente, con la gran diferencia que se constituye de manera pragmática para resolver problemas cotidianos con el objetivo de otorgar paz a la sociedad.

En tal sentido, pensar en el derecho como un fin de convencimiento social en gran medida se encuentra alejado de la realidad, así como pensar en las normas como la idea formada por la mayoría puesto que, si bien estas ideas fueron base el pensamiento jurídico en el siglo pasado, hoy son obsoletas.

Lo cierto es que el derecho y las leyes deben de ir más allá de aquello que la sociedad quiera o pretenda en su beneficio, teniendo como máxima no el interés social sino la justicia como meta, aunque esta pueda ser contraria incluso a la popularidad del momento.

Lo anterior se ha visualizado en los últimos siglos a través de la protección y garantía de los derechos humanos mismos que, se han convertido en el eje rector no solo de la actuación estatal sino de la normativa nacional.

Pensar hoy en los abogados debe ser a través de una idea real, donde se pueda vislumbrar a un conocer de la norma encaminada a la justicia en una lucha por el bien de la sociedad entendiendo esta desde una óptica garante de derechos y protección de minorías, en busca de actuaciones justas.

El abogado ya no puede ni debe estar comprometido ni con la norma ni con la sociedad en si misma, sino con la justicia puesto que solo ella puede lograr que nuestra nación sea tan grande para garantizar los derechos de todas y todos.

jfernandoge1@gmail.com

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