Aunque los pagos electrónicos comienzan a ganar terreno en diferentes actividades económicas, comerciantes y consumidores de Tulancingo consideran que México todavía no cuenta con las condiciones necesarias para reducir la dependencia del efectivo.

En el contexto de la aprobación de la Ley de Economía Digital y la incorporación de medios electrónicos de pago en determinados servicios, se realizó un sondeo entre compradores, tianguistas y comerciantes establecidos para conocer su disposición a utilizar tarjetas bancarias o transferencias en sus operaciones cotidianas.

Los compradores señalaron que acostumbran pagar en efectivo cuando acuden al tianguis, principalmente porque adquieren pequeñas cantidades en diferentes puestos. Consideraron que realizar transferencias por compras de 25 pesos por un kilogramo de jitomate o 10 pesos por un manojo de cilantro podría resultar complicado y tardado. También identificaron la falta de internet como un obstáculo y señalaron que los adultos mayores podrían enfrentar dificultades para utilizar aplicaciones bancarias y teléfonos celulares.

Entre los tianguistas entrevistados, solamente un comerciante dedicado a reparar celulares y vender accesorios afirmó aceptar transferencias. En contraste, vendedores de frutas, verduras, leguminosas y semillas indicaron que sus clientes prácticamente no solicitan pagos electrónicos.

Los comerciantes advirtieron que la cobertura de internet y los montos reducidos de las operaciones dificultarían la adopción de estos sistemas.

Algunos temen que una eventual obligación de aceptar pagos electrónicos reduzca sus ventas, mientras que uno consideró que las tiendas departamentales y de autoservicio resultarían beneficiadas por contar con la infraestructura necesaria.

La propietaria de una papelería explicó que acepta transferencias, aunque pocos clientes las solicitan.

Consideró que podría adaptarse a un sistema completamente electrónico, pero advirtió que perdería ventas entre adultos mayores y personas con recursos económicos limitados que no utilizan servicios bancarios.

Finalmente, todos los compradores y comerciantes consultados coincidieron en que México todavía no reúne las condiciones necesarias para una transición generalizada hacia una economía con menor uso de efectivo.

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