Una de las nuevas controversias que se han suscitado en los medios de comunicación es respecto de las nuevas instalaciones donde se ubicarán las oficinas del gobierno del Estado.
Críticos a dicho proyecto señalan una inconformidad por el costo o incluso establecen la viabilidad de recuperar su inversión.
No obstante, nos debemos de preguntar qué tipo de inversión pretendemos recuperar, cuando el gobierno no es una empresa que genere ganancia ni para el mismo ni para nadie.
Aquello que debe de garantizar un Estado son los derechos de las personas sin importar si ello sea o no redituable puesto que, el bienestar de las personas es el objetivo y fin de cualquier gobierno.
Crear nuevas oficinas que dignifiquen la labor de sus trabajadores y que garanticen una mejor atención a la sociedad es sin duda la obligación de servicio del Estado.
Las actuales oficinas donde se concentra gran parte de gobierno no solamente son insuficiente sino arcaicas, no han pasado en vano más de 50 años y se han realizado infinidad de mejores y ampliaciones con el objetivo de seguir utilizando el inmueble.
Sin dejar de mencionar que, dicho edificio no dejará de ser utilizado y por el contrario albergará a diversas instancias de gobierno que actualmente arrendan distintos espacios y con ello generará un ahorro en las arcas del estado.
Me parece que, ello no solo es un reflejo de un uso efectivo y eficiente de los recursos públicos, que generarán un ahorro considerable en las arcas del estado sino una garantía de los derechos de sus trabajadores y de la sociedad en general.
Dignificar las instituciones, sus espacios y brindar un mejor servicio genera un gobierno sano y transparente que, sus oficinas sea las adecuadas para este momento y para atender las necesidades de su sociedad me parece que, es el primer paso para transformar al país.
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