Alrededor de 500 variedades de semillas y granos forman parte de la actividad comercial de la Central de Abastos y representan un importante motor para la economía local, principalmente en las inmediaciones de este centro de distribución.

La oferta incluye desde productos de consumo cotidiano hasta semillas menos conocidas que tienen aplicaciones en la cocina, la elaboración de conservas, la herbolaria y la alimentación de ganado especializado.

Esta diversidad permite atender a comerciantes y consumidores de distintos puntos de la región.

Javier Leal, gerente de negocio de este giro, explicó que parte de las semillas proviene del Estado de Zacatecas y de la Ciudad de México.

Señaló que el volumen de productos que se adquiere favorece especialmente a pequeños y medianos comerciantes, quienes posteriormente los distribuyen en distintos puntos de la región.

Entre la variedad disponible se encuentran maíz criollo, frijoles de distintas tonalidades, habas y lentejas.

También se comercializan productos menos comunes, como amaranto negro, alpiste de siembra especializada, linaza dorada y mijo perla. A esta oferta se suman tapioca, nueces, almendras, cacahuate, sal de ajo, ajonjolí, arroz pipián, avena y diferentes variedades de chiles.

Leal señaló que la demanda proviene de distintos puntos del Valle de Tulancingo, así como de municipios de Puebla y Veracruz.

De acuerdo con el comerciante, algunos compradores acuden en busca de productos que ya no encuentran con facilidad en otros establecimientos.

Precisamente, esta diversidad constituye uno de los principales valores de la sección de semillas.

Algunos granos que pueden resultar desconocidos para parte de los consumidores tienen aplicaciones tanto en la cocina tradicional hidalguense como en la elaboración de conservas, el pan artesanal, la herbolaria y el alimento para ganado especializado.

El movimiento de estos productos también mantiene una cadena de distribución que beneficia al comercio local.

Leal explicó que los costales procedentes de Zacatecas o de la Central de la Ciudad de México se distribuyen posteriormente en cantidades menores, que llegan a negocios de distintas colonias, así como a mercados de Santiago, Cuautepec y Acatlán y a los hogares de las familias de la región.

Aunque la Central de Abastos suele ser identificada principalmente como un punto de comercialización de frutas y verduras, su sección de semillas mantiene una actividad propia y una amplia variedad de productos.

El flujo constante de estos granos y semillas sostiene una cadena comercial que conecta a productores, comerciantes y consumidores de distintos puntos de la región.

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