Las máquinas automatizadas de venta de agua purificada, que operan las 24 horas del día, deberán cumplir requisitos sanitarios y administrativos para garantizar que el producto no represente riesgos para la salud de los consumidores.
El tema se abordó durante la sesión de octubre del Comité Jurisdiccional de Vigilancia Epidemiológica (COJUVE), donde personal de la Comisión para la Protección contra Riesgos Sanitarios del Estado de Hidalgo (Copriseh) expuso la necesidad de regular y supervisar estos puntos de venta.
Una de las principales preocupaciones es que algunas máquinas están instaladas directamente hacia la calle, sin protección contra el polvo y otros contaminantes ambientales en las áreas de llenado.
Estas condiciones dificultan su inspección en comparación con las purificadoras convencionales, que cuentan con espacios aislados para esta actividad.
Las acciones se implementarán en los 11 municipios de la Jurisdicción Sanitaria 2 Tulancingo, con la participación de autoridades municipales y la Copriseh.
En Tulancingo ya se impartió una capacitación a la que asistieron 25 propietarios de máquinas registrados ante el municipio.
Debido a que se estima que existen más establecimientos, se solicitó a los gobiernos municipales realizar un censo para identificar cuántas máquinas operan en sus territorios.
Entre los requisitos se encuentran contar con licencia de funcionamiento municipal y aviso sanitario, identificar a los proveedores de agua, presentar documentación técnica de los procesos de purificación y mantener actualizadas las bitácoras de mantenimiento. También deberán contratar un laboratorio autorizado para analizar el agua, exhibir instrucciones para el lavado de garrafones y proporcionar un teléfono de atención disponible las 24 horas.
Las máquinas instaladas hacia la calle deberán reubicarse dentro de un establecimiento y proteger el área de llenado con un cancel.
La vigilancia incluirá análisis semanales para detectar coliformes totales y estudios anuales para identificar arsénico y flúor.
Además, se verificará diariamente el cloro libre residual en el agua utilizada como materia prima y en el producto terminado, a fin de comprobar que cumpla con las condiciones sanitarias para su consumo.
