Venezuela con posterioridad a la crisis política que ha tenido, le ocurrió una catástrofe natural como lo es el terremoto que sacudió a dicho país, sin duda una verdadera tragedia tomando en consideración que no se encontraba preparado para ello puesto que, si bien no se puede prevenir, si se puede estar preparado para cuando ocurra.

México no ha sido la excepción, en 1985 no nos encontrábamos tan preparados como en últimas fechas lo que genero una de las mayores catástrofes que hemos visto. La diferencia no solo ha radicado en la concientización de la población sino en el tiempo de respuesta del sistema de emergencia nacional.

No obstante, otro punto fundamental es la propia infraestructura estatal, como se observó en el caso de Haití en el 2010 cuando el tener una deficiente concentración de servicios en la capital y esta colapsará impidió que se pudiera ayudar de manera eficiente y eficaz a las víctimas en otros hospitales, porque o no existían o se encontraban saturados o las pocas carreteras se encontraban colapsadas.

De la misma forma, ocurre en un país donde la pobreza y la marginación han azotado, teniendo un índice de inflación escalofriante que hoy necesita haber tenido gran inversión en infraestructura que permita una respuesta rápida ante cualquier catástrofe natural.

Sin embargo, en Venezuela aunado a todo lo anterior se encuentra en un bloqueo económico que sin duda aumenta la precaria situación que se vive y con ello dificulta el abasto de alimento, medicinas y por supuesto la necesidad de una mayor ayuda por parte del mundo.

Hoy lo que se encuentra en peligro en nuestro vecino latinoamericano son las vidas de cientos de personas que aún continúan atrapadas y de un gran número de víctimas que rescatadas necesitan de los insumos necesarios para sobrevivir y que solo con la ayuda del mundo podrán salir adelante.

jfernandoge1@gmail.com

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