“Bueno, pueden cargar Magna”, “si se consume menos electricidad, se va a pagar menos”, “comer frijol combinado con cereal es casi como comer carne”…, son algunas de las frases evasivas frente a una inflación que el gobierno no ha logrado contener.
Los precios suben mes con mes, incluso de una semana a otra. La inflación está fuera de control y, ante ello, el gobierno ha optado por buscar culpables: si sube la gasolina, es culpa de los gasolineros; si sube el jitomate, hay un responsable; si sube la tortilla, entonces son los tortilleros “abusivos”.
Demagogia y populismo. Así de claro.
Se ha comenzado a materializar, en el bolsillo de los ciudadanos, lo que viernes con viernes se venía advirtiendo en este espacio de opinión.
Entonces, ¿por qué hay inflación si, según el discurso oficial, todo se está haciendo bien? Hay refinerías, se produce más petróleo, existe un pacto nacional con gasolineros, el precio del maíz está en niveles bajos y se han otorgado incrementos al salario mínimo sin precedentes.
La respuesta es más sencilla de lo que parece. Además de nuevos impuestos y presiones arancelarias, todos estos factores han generado mayores costos de producción. A esto se suman la inseguridad en carreteras, el derecho de piso en el campo, los secuestros, asaltos y extorsiones a empresarios, la informalidad desbordada, el aumento en costos laborales y la incertidumbre política.
Ese es el origen de una inflación que el gobierno dice no ver venir.
Y lejos de revertirse, el riesgo es que continúe aumentando. En lugar de implementar soluciones de fondo, se ha convertido el problema en un campo de confrontación entre “empresarios abusivos” y “consumidores víctimas”. Ejemplo de ello es la estrategia de la Profeco, que ha comenzado a colocar lonas con mensajes como “no cargues aquí”, apostando por la exhibición pública como mecanismo de presión.
¡Vaya solución!
La realidad es que de poco servirán los niveles de aprobación si siguen subiendo los precios de los alimentos básicos. La tortilla, pilar de la alimentación mexicana, podría aumentar entre 2 y 4 pesos en los próximos días. Basta con preguntar en cualquier tortillería.
La pregunta es inevitable:
¿Transformación… o destrucción?
