La circulación de scooters, triciclos y motos eléctricas en banquetas, así como en el Sendero Intermunicipal de Movilidad Alterna (SIMA) y el Jardín La Floresta, considerados vehículos de micromovilidad eléctrica, ocurre sin restricción y en aparente violación al Reglamento de Movilidad del municipio de Tulancingo. Esto ha derivado en inconformidad entre peatones y usuarios de estos espacios, quienes advierten riesgos constantes de ser atropellados por estas unidades.
De acuerdo con reportes de usuarios, este tipo de vehículos ha comenzado a proliferar en el SIMA y en zonas peatonales de La Floresta, a pesar de que dichos espacios están destinados principalmente para peatones y bicicletas. La situación se ha convertido en un conflicto cotidiano para los transeúntes, que deben extremar precauciones ante la presencia de unidades motrices.
Además, se han detectado scooters circulando en corredores peatonales que conectan el Jardín La Floresta con el Centro Cultural Ricardo Garibay. También se difundió en redes sociales un video donde se observa a un joven conduciendo un scooter sobre el carril de alta velocidad del puente del distribuidor vial La Morena, el cual es un tramo federal.
Ciudadanos como Aristeo Ortega y Urbano López consideraron necesario reforzar la aplicación del reglamento y generar conciencia entre los usuarios de estos vehículos, al señalar que es frecuente verlos en sentido contrario, sobre banquetas y realizando maniobras entre automóviles.
Bronia Vargas, integrante de la Comisión de Bandos y Reglamentos del municipio, recordó que el artículo treinta y dos, inciso B, del Reglamento de Movilidad y Transporte de Tulancingo establece que scooters y motos eléctricas son considerados vehículos, por lo que están sujetos a las mismas obligaciones que el resto de las unidades motrices.
La regidora detalló que entre estas obligaciones se encuentra el uso de casco, el respeto a los sentidos de circulación, la prohibición de invadir áreas peatonales y espacios para personas con discapacidad, así como evitar maniobras en zonas prohibidas, de acuerdo con lo establecido en el artículo ochenta y dos.
No obstante, la propia autoridad reconoció que, pese a la existencia del marco normativo, su aplicación ha sido limitada, mientras continúa la circulación de estos vehículos en espacios no permitidos. Vargas añadió que aún persiste la percepción de que los scooters son juguetes, cuando en realidad comparten el espacio vial con peatones, automóviles y transporte público, y reveló que ya se ha registrado al menos una infracción a un conductor de moto eléctrica que circulaba en estado de ebriedad.
