Vecinos del centro de Tulancingo y de la colonia Insurgentes han advertido sobre la proliferación de jaurías en las últimas semanas, situación que consideran un riesgo para las familias que transitan por la zona.
De acuerdo con testimonios, el jueves alrededor de las ocho de la mañana una mujer que salió a comprar pan fue rodeada por al menos ocho perros en la esquina de las calles Sonora y 21 de Marzo. Su hija señaló que aunque no fue atacada, el incidente le provocó una descompensación derivada de su condición de diabetes e hipertensión, lo que elevó sus niveles de glucosa y la puso en riesgo de desvanecimiento.
Habitantes señalaron que no se trata de un hecho aislado, ya que también se ha reportado la presencia de grupos de perros en las inmediaciones de los mercados, principalmente durante las primeras horas de apertura, donde en ocasiones adoptan conductas agresivas hacia transeúntes.
En este contexto, se informó que el servicio conocido anteriormente como perrera ahora opera como una Unidad de Rescate y Bienestar Animal, la cual comenzó funciones hace aproximadamente veinte días. Las autoridades indicaron que la atención se realiza a partir de reportes de enlaces vecinales y que únicamente se resguardan animales agresivos, enfermos o atropellados.
La problemática también se ha extendido a otras zonas como el ejido Mimila y la colonia Paraíso Norte, donde vecinos han manifestado temor por la presencia de jaurías.
Por su parte, la Dirección de Sanidad ha realizado operativos ante los reportes de riesgo para la población y ha recomendado a la ciudadanía evitar el contacto con estos grupos de animales y retirarse con calma para prevenir incidentes.
En otro hecho, en la colonia Hidalgo Unido, habitantes solicitaron la intervención de las autoridades para atender el caso de perros que presuntamente pertenecen a particulares, y que en varias ocasiones han agredido a mascotas de menor tamaño, dejándolos al borde de la muerte.
Vecinos que pidieron el anonimato afirmaron que la situación se ha vuelto preocupante y difícil de controlar, debido a que los propietarios de los perros señalados, ubicados en la calle Huehuetla, no han mostrado disposición para atender el problema, lo que ha derivado en conflictos constantes en la zona.

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