El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) presentó el Índice de Competitividad Urbana 2026, en el que evalúa a las 72 principales zonas metropolitanas del país, integradas por un total de 372 municipios.
El análisis se basa en 35 indicadores agrupados en seis subíndices: Innovación y Economía, Infraestructura, Mercado de Trabajo, Sociedad y Medio Ambiente, Derecho y Sistema Político y Gobierno, con el objetivo de responder una pregunta central: ¿qué tan capaces son las ciudades mexicanas de generar, atraer y retener talento e inversión?
Los resultados son contundentes. La Zona Metropolitana de Tulancingo —integrada por Tulancingo, Santiago Tulantepec y Cuautepec de Hinojosa—, obtuvo el último lugar entre las 23 ciudades con una población de entre 250 mil y 500 mil habitantes.
Por subíndice, los resultados muestran una radiografía preocupante.
En Innovación y Economía se observa crecimiento económico; sin embargo, este dato esconde un problema de fondo: la región presenta una muy baja capacidad de innovación. No existen centros de investigación que impulsen el desarrollo, tampoco mecanismos que permitan una diversificación económica planificada ni un mercado hipotecario sólido. Todo ello evidencia problemas de ordenamiento territorial y un crecimiento urbano desorganizado, donde siete de cada diez asentamientos son irregulares.
Infraestructura fue el rubro mejor evaluado. La zona registra buenos indicadores de movilidad y uno de los menores índices de accidentes relacionados con el transporte. No obstante, persisten rezagos importantes en cobertura hospitalaria y acceso a internet, especialmente en las zonas con mayor marginación de los tres municipios.
En Mercado de Trabajo se encuentra la principal causa del último lugar obtenido. La zona metropolitana registra una informalidad laboral del 79.8%, muy por encima del promedio nacional. Peor aún, el empleo formal existente presenta amplias brechas salariales entre hombres y mujeres, bajos ingresos y jornadas laborales superiores a las 48 horas. En otras palabras: hay poco empleo formal y el que existe está mal remunerado.
En Sociedad y Medio Ambiente destaca la cobertura educativa; sin embargo, este indicador contrasta con el bajo nivel de escolaridad de la población. La pregunta es inevitable: ¿existe realmente una oferta suficiente de oportunidades para quienes estudian? En materia ambiental, continúa la ausencia de estrategias metropolitanas para el tratamiento de aguas residuales.
En el rubro de Derecho, el estudio señala que la región garantiza condiciones para el ejercicio del periodismo, al no registrarse agresiones contra periodistas. Sin embargo, la percepción de inseguridad aumentó, al igual que el robo de vehículos, evidenciando las limitaciones de las corporaciones municipales, que aún están lejos de alcanzar un estado de fuerza suficiente para atender las necesidades de seguridad de la población.
Finalmente, en Sistema Político y Gobierno, la zona destaca negativamente por la elevada percepción de corrupción y por su alta dependencia de las transferencias y aportaciones estatales y federales, dejando de lado el fortalecimiento de los ingresos propios municipales.
Los resultados en competitividad son alarmantes, especialmente si se considera la ubicación estratégica de la Zona Metropolitana de Tulancingo, que desaprovecha su cercanía con la Ciudad de México, el Bajío y el puerto de Veracruz.
Pero el panorama resulta todavía más preocupante cuando ni la planeación estatal ni las áreas de planeación de los tres municipios, construyen una agenda metropolitana conjunta para mejorar estos indicadores. Los Comités de Planeación para el Desarrollo Municipal han sido incapaces de traducir el diagnóstico en resultados.
Y quizá ahí esté la explicación de todo: si los tres municipios ni siquiera pueden ponerse de acuerdo para resolver problemas tan básicos como los baches, difícilmente podrán construir una estrategia seria para competir, atraer inversión y generar desarrollo.
