Hace unos días, Morena abrió sus registros para quienes aspiran a ser Coordinadores Municipales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional; esto es equivalente a un ejercicio donde los aspirantes a ser candidatos en esas demarcaciones se inscriben.

Es bien sabido, que ese instituto lleva a cabo aquel mecanismo para realizar una amplia selección de perfiles, que a la postre serán candidatos en las elecciones constitucionales. No es la primera vez que esto ocurre. Han sido varios los intentos por “democratizar” la designación de candidaturas al interior, que se opta por abrir una plataforma donde todos puedan participar.  

Es fácil deducir que hay miles de personas que optan por esta sencilla opción. Sin embargo, “abrir tan amplia la puerta” resulta con frecuencia problemático por tantas personas que quedan al margen de las decisiones.

Los inconformes, con regularidad, buscan espacios en otros partidos; o bien, se quedan aparentemente disciplinados, pero con el tiempo suelen ser flagrantes opositores al interior del partido.

No es algo deliberado, es casi una actitud natural cuando lo que está en juego es el poder político. Ese elemento que suele enajenar a las personas al punto de utilizar las buenas o las malas formas para conseguirlo.

El punto es que nuevamente un ejército de políticos de color guinda, estará listo para competir por un cargo de elección. Según se especula, un promedio de 50 registros por municipio es lo que estaría analizando la cúpula partidista, para asignar un solo perfil competitivo en las elecciones que tendrán verificativo en junio de 2027.

Tan solo en Hidalgo con 84 demarcaciones estamos hablando de 4,200 personas. Sin contar con los registros para regidores y síndicos. Otro gran pendiente que el partido tendrá que resolver en algún momento.

De tal manera que el camino es largo y posiblemente los conflictos también lo serán. No solo por la inercia de estos ejercicios sino porque la distancia al día de la jornada electoral es cuesta arriba. Vendrán muchos inconvenientes por resolver. Quizá el más complejo sea convertir esa efervescencia por enlistarse en participación activa en los grandes asuntos que ocupan al país.

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