Cada temporada de lluvias se convierte en un desafío para los trabajadores de un negocio de artículos para el hogar en la colonia Insurgentes quienes deben cambiar sus actividades cotidianas por palas y escobas debido a las inundaciones.
La esquina de las calles San Luis y 21 de Marzo se ha transformado en un punto crítico donde el agua se estanca y al disminuir su nivel deja una densa alfombra de lodo mezclada con botellas bolsas y basura diversa.
Al respecto los empleados relataron que la limpieza es una tarea que le corresponde directamente al municipio pero que ellos se ven obligados a realizarla.
Detallaron que después de cada aguacero invierten tiempo de su jornada laboral para retirar los amontonamientos de desechos con el fin de que los clientes puedan ingresar al local además de prevenir los malos olores y la proliferación de fauna nociva.
Los afectados explicaron que durante las tormentas el agua llega a alcanzar varios centímetros de altura y tarda alrededor de dos horas en descender.
Esta situación provoca que la corriente arrastre los desperdicios de las vialidades aledañas y los deposite exactamente en ese cruce lo que genera tapones en las coladeras y grandes montículos sobre la banqueta.
Esta problemática es respaldada por otros comerciantes de la zona quienes coincidieron en que han reportado de manera reiterada la situación ante Servicios Municipales sin obtener una atención constante.
Finalmente otra de las trabajadoras lamentó que el personal del ayuntamiento acuda al sitio cuando ellos ya han resuelto el problema por su cuenta por lo que enfatizó la urgencia de que se realicen labores de desazolve previas a las precipitaciones y no cuando los daños ya están hechos.
