La titular del Instituto para la Atención de las y los Adultos Mayores en Hidalgo, Penélope Apodaca Sinsel, indicó que la dependencia a su cargo reporta diez casos al mes de personas de dicho grupo etario que son despojadas, principalmente por sus familiares, de las tarjetas bancarias para el cobro de sus pensiones.
“A veces el maltrato viene de la propia familia, que se queda con las tarjetas aprovechando que algunas personas no pueden desplazarse a cobrar su pensión”, expuso en entrevista.
La funcionaria estatal señaló que esa conducta es una medida de presionar a las personas adultas mayores, pues condicionan su cuidado a cambio de tener en posesión la tarjeta de las víctimas.
De acuerdo con Apodaca Sinsel, una acción de este tipo puede configurar una conducta delictiva. Entre ellas, señaló los ilícitos de abuso de confianza, robo y despojo.
No obstante, reveló que las víctimas no han presentado denuncias penales ante la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH).
Atribuyó la falta de acciones legales a que las personas de la tercera edad se desisten de proceder por el miedo a que las personas implicadas se nieguen a brindarles cuidados.
Apodaca Sinsel señaló que, ante las llamadas anónimas que reportan el presunto abandono de adultos mayores, la institución que dirige acude a los lugares mencionados en los reportes telefónicos.
Para ello, se acompañan de personal del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia estatal (DIFH) y cuentan con el apoyo de la Policía Violeta de la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo (SSPH).
En algunos casos, añadió, las personas señaladas “se ponen las pilas” y asumen su responsabilidad con la persona bajo su cuidado.
“Una vez que vamos y realizamos la visita, como que la gente, es la primera llamada de atención, y la verdad sí se ponen las pilas, sí actúan en consecuencia”, afirmó.
