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Donald Trump está mal.

En México no hay narco políticos.

En consecuencia, mi estimado presidente, ya deje de insistir en la persecución de quienes supuestamente desde el poder protegen a delincuentes.

Y si no, lea lo dicho este lunes por la presidenta Claudia Sheinbaum durante su mensaje de promoción política en Palacio Nacional:

-¿Cuáles narco políticos?

O sea, usted y la justicia estadunidense se equivocan cuando quitan visas y acusan a personajes morenistas de vínculos con el crimen.

Rubén Rocha Moya es un hombre impoluto a los ojos de sus impulsores, de manera sobresaliente desde hace años Andrés Manuel López Obrador.

Y ahora desde Palacio Nacional, donde se ha dictado su perpetua protección y también se le han extendido cartas de buenas conductas.

Y con él a su decena de colaboradores, para empezar con su ex secretario de Gobierno y actual senador de la república Enrique Insunzas Cázares.

LA INVASIÓN

IMPOSIBLE

Ahora demos el avance noticioso:

De momento no hay la intención de intervenir en territorio mexicano para detener a capos y menos a quienes han sido señalados por agencias de Estados Unidos.

Muchos esperan una acción de esa naturaleza dizque para influir en las elecciones de noviembre a fin de remontar la gran ventaja del Partido Demócrata sobre el Republicano.

Esas especulaciones hablan de un hecho: si él da un golpe en México contra los narcotraficantes, en automático subiría su popularidad como la espuma en el océano y ganaría las dos cámaras.

En el asalto a la Cámara de Representantes y del Senado participaría de manera decisiva el voto de los mexicanos nacionalizados o de ascendencia mexicana nacidos allá.

Pero vaya un dato clave:

Si se toma como base la estimación de once millones de votos chicanos, la gran mayoría se le revertiría porque tienen una apreciación distinta a los intereses trumpistas.

En un 80 por ciento, datos morenistas, son simpatizantes del movimiento creado por Andrés López y por supuesto se sentirían heridos porque ha sido atacado su héroe y los protegidos por él.

Es decir, rechazarían sumarse al movimiento trumpista aun cuando les ofrezcan cinco mil dólares en casos de contribuir con su voto al control republoicano del Congreso de Estados Unidos.

Esos datos están en sus estudios de Donald Trump  y, ya sabemos, él es pragmático.

CHIHUAHUA

A MORENA

Cabe preguntarse:

¿Hay traición a la patria si una autoridad mexicana se acompaña de algún agente estadunidense para destruir o supervisar -no está claro- un narcolaboratorio.

Los juristas disienten.

Pero en política el discurso mata la práctica y el derecho.

El gobierno federal se ha apoderado del discurso y hasta ahora los perdedores son el Partido Acción Nacional y en específico la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos.

¿Y todo por que?

Porque no ha tenido un discurso para explicar qué sucedió, porque se prestó para detener a su ex fiscal César Jáuregui Moreno y porque el hecho embona en la campaña del gobierno y Morena contra la soberanía nacional.

Y si Campos no tiene control de crisis, en su inconsciencia puede decidir la suerte de Chihuahua el año próximo y endosar desde ahora el estado a Morena.

No importa si el coordinador guinda Cruz Pérez sigue en conflicto con Andrea Chávez y, a falta de entendimiento entre ellos, el gobierno federal se deshaga del subsecretario de Agricultura y Desarrollo Rural Leonel Cota para intentar conciliar.

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