En México, como en otros países con democracia, resulta muy interesante analizar como los partidos políticos designan a sus candidatos. Este proceso, al interior de aquellos organismos, es clave para identificar las condiciones de equidad, igualdad y participación entre sus agremiados.
Lo anterior, se relaciona con lo que acaba de ocurrir en Morena, donde concluyeron un ejercicio de presentación ante los medios de sus 17 Coordinadores de la Defensa de la Transformación y Soberanía Nacional.
Este partido realizó “presuntamente” una serie de encuestas para elegir a quienes encabezarían los proyectos políticos en las entidades que habrá elección el próximo año. ¿En 2027, y ya se designó un perfil para ser candidato? Pues sí, aunque parezca muy adelantado, los guindas encontraron un camino largo y tedioso para designar sus perfiles y ser los primeros que puedan posicionarse entre los simpatizantes.
El método parece infalible. La idea es contratar a casas encuestadoras, medir a los aspirantes y el que esté mejor posicionado será elegido para encabezar el proyecto político. No hay margen de error en algo tan sencillo y técnico.
Pero el punto es que la política es algo más complejo que lo antes descrito. Aunque parezca incuestionable el mecanismo, lo cierto es que en ese partido todo se cuestiona. Empezando por el resultado, las empresas encuestadoras, los días que se levantó la opinión de la gente, etc.
Aunado a lo anterior, también está en entredicho el rol que tiene la presidenta del partido Ariadna Montiel; la presidenta nacional de elecciones Citlalli Hernández y los gobernadores de las entidades en la designación de los perfiles.
Lo cierto, es que sigue sin dejar buen sabor de boca los métodos de designación de candidaturas al interior de los partidos. Por supuesto, el más cuestionado es el del partido que tiene más oportunidad de ganar la elección constitucional. Pero también en otros organismos la lucha por las candidaturas equivale a una ecuación de matar o morir.
Hay que analizar a detalle los métodos de selección de candidatos y hay que hacerlo con toda seriedad. Es decir, sofisticar esos mecanismos para no caer en tómbolas y cosas por el estilo. Es una tarea pendiente de los partidos como entes que deben fomentar la cultura democrática.
