Comenzó la fiesta futbolera más importante del planeta. Como sabemos nuestro país es sede anfitriona en tres ciudades, Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara.

En este mismo espacio de opinión, ya anticipábamos de los beneficios económicos que este evento traería consigo: impulso a restauranteros, hospedaje, transporte y bebidas por mencionar algunos.

Se calcula que la derrama económica pueda alcanzar cifras que van de entre 51,000 millones a los 65,000 millones de pesos es decir el 0.14% del PIB.

Básicamente, el impulso económico viene por parte del consumo, en el corto plazo y de manera temporal (por el tiempo que dura el evento) y de impacto directo en las ciudades sede.

Estimaciones indican que la derrama económica que se generó tan solo en el partido inaugural de México vs Sudáfrica, fue de más de 1,200 millones de pesos.

Pero… ¿realmente el Mundial impulsará la economía? La realidad es que nuestro país dejo ir la oportunidad perfecta para realizar inversiones en infraestructura, que normalmente no se hacen y que no son de manera temporal sino de beneficio permanente; en lugar de darle una pintadita al aeropuerto, era la oportunidad perfecta de aumentar su capacidad o de modernizarlo, era la oportunidad perfecta de modernizar el sistema de transporte y movilidad de las ciudades sede y no solo cambiar los candelabros del metro, por ejemplo e improvisar una ciclopista que carece de lo necesario.

¿Qué va a pasar cuando el mundial termine?

Ante un panorama de contracción económica de 0.8% del PIB en el primer trimestre del año, se opacará el impulso del 0.14% generado por el Mundial; el consumo y el turismo volverán a su ritmo natural y los empleos eventuales culminarán minimizando inmediatamente el posible impulso económico que se esperaba y se desaprovechará la oportunidad perfecta de inversión en infraestructura y desarrollo.

Situación que aunada al contexto económico y social actual del país, elimina toda posibilidad de un milagro económico.

Terminará la fiesta y volveremos a enfrentar los problemas estructurales de siempre.

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