El mandatario nicaragüense emitió una declaración verdaderamente preocupante, al señalar no volverá a haber elecciones sin que ofreciera forma o modelo político económico que pudiera funcionar.

Lo anterior con el objetivo de evitar que la oposición pudiera gobernar en un futuro en su país.

Es obvio el absurdo de las aseveraciones del presidente de Nicaragua, pero es más preocupante el discurso que de fondo que tiene dicho discurso.

En primer punto, dichas declaraciones demuestran una destrucción al ideario de la vida democrática que llevó al poder a dicho mandatario y con ello el olvido de la esencia de su propia nación.

Nicaragua se ha concebido como un país democrático y el hecho de atentar contra ese principio nacional, sin duda es atentar contra su propia nación.

Muchas veces olvidamos que los principios constitucionales que crean a una nación, no pueden ser modificados sin que ello destruya la esencia nacional, puesto que elementos como la democracia o la República son fundamentales para que una nación concebida bajo esos principios, exista y esa es la idea de la inviolabilidad de una constitución dado que, sin importar el gobierno o incluso el momento de decisión, una nación debe trascender más allá de cualquier circunstancia.

Lo anterior demuestra que los principios que hacen de cada nación, no son parte de un momento histórico sino de la ideología establecida en la creación misma de nuestras naciones.

De tal suerte que las naciones americanas no se pudieran concebir sin la idea de la democracia y al igual siendo ello lo que los llevo a la creación de éstas.

Si hoy bajo una falsa idea de superioridad ideológica, se pretende destruir esta esencia, aquello que se pretende en esencia es destruir una nación y como consecuencia, atacar de manera directa los derechos de quienes se encuentran en la misma.

jfernandoge1@gmail.com

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