A más de seis años del inicio de su construcción, el Centro de Acopio Lechero del Valle de Tulancingo permanece inconcluso, con instalaciones abandonadas y daños por vandalismo, sin que hasta el momento existan indicios de que los trabajos de construcción y equipamiento vayan a reanudarse.
La obra comenzó a finales de julio de 2020 en un predio de mil 676.64 metros cuadrados, ubicado en la localidad de San Nicolás el Chico, con una inversión anunciada de aproximadamente 12 millones de pesos, de los cuales seis millones se destinarían a la construcción del inmueble y el resto a su equipamiento.
El proyecto contemplaba una capacidad de recepción de hasta 30 mil litros de leche diarios, con el propósito de beneficiar a más de 450 productores de la región mediante un precio de garantía para su producción.
Para su desarrollo, el Ayuntamiento de Tulancingo aportó el terreno, el gobierno de Hidalgo asumió la construcción de las instalaciones y el equipamiento especializado quedó a cargo del entonces organismo federal Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex), a través de Liconsa.
Sin embargo, los trabajos permanecen detenidos desde hace por lo menos cuatro años. Durante este periodo, el inmueble ha sido objeto de saqueos y actos vandálicos, mientras que vecinos de la zona señalan que algunas personas incluso utilizan las instalaciones para pernoctar.
La información más reciente sobre el futuro del inmueble surgió durante la comparecencia del secretario de Agricultura y Desarrollo Rural de Hidalgo, Napoleón González Pérez, ante el Congreso del Estado.
Al ser cuestionado por el diputado local de Tulancingo, Arturo Gómez Canales, el funcionario explicó que la continuidad de la obra corresponde al Gobierno Federal y aseguró que se contempla retomar tanto este centro de acopio como el de Tizayuca, cuyos trabajos también se encuentran detenidos.
González Pérez señaló que para avanzar en ambos proyectos se requiere un presupuesto aproximado de 80 millones de pesos, aunque no precisó una fecha para la asignación de los recursos ni para la reanudación de las obras.
Mientras tanto, el inmueble de San Nicolás el Chico continúa sin cumplir la función para la que fue proyectado: recibir y concentrar la producción lechera de los ganaderos del Valle de Tulancingo.
