Por Aarón Jiménez
Cada 5 de mayo, México recuerda una de las hazañas más gloriosas de nuestra historia: la Batalla de Puebla de 1862. Aquel día, el general, Ignacio Zaragoza, y un ejército de mexicanos con más voluntad que recursos, lograron lo impensable al derrotar al ejército francés, considerado entonces el más poderoso del mundo. Esta fecha trasciende el calendario; es un recordatorio de que la soberanía no es un concepto abstracto, sino una realidad que se defiende con unidad y patriotismo.
Tulancingo tiene una conexión viva con esta historia. Nuestra emblemática Calzada 5 de Mayo no es solo una vía urbana; es el pulmón de nuestra ciudad y un homenaje permanente a esa victoria. Caminar por ella, entre su arbolado y su historia, debe recordarnos que somos herederos de esa resistencia. Figuras de nuestra región, como el General Rafael Cravioto, fueron piezas clave en la defensa de la patria. Tulancingo no fue un espectador, fue un escenario activo de las tensiones que definieron el rostro del México moderno.
Traer el 5 de mayo al presente nos obliga a reflexionar sobre nuestra soberanía actual. Ser soberano en el siglo XXI implica el derecho a vivir en paz, contar con instituciones sólidas y saber que el rumbo de nuestra tierra lo decidimos nosotros. En tiempos donde la incertidumbre nacional asoma en distintas latitudes, recordamos que la verdadera fuerza de una nación reside en la cohesión de su gente y el respeto irrestricto a la paz social.
Ser mexicano, y especialmente tulancinguense, significa retomar ese espíritu de 1862: entender que, ante la adversidad, la unidad es nuestra mejor defensa. La soberanía no es solo protegernos de lo externo, sino fortalecer con integridad y orden lo que tenemos dentro, desde nuestro municipio hacia el resto del país.
Imaginemos un Tulancingo que honre su historia no solo con nombres en las calles, sino con una ciudadanía consciente y participativa. Que el orgullo de haber vencido a un gigante sea el motor para resolver nuestros retos actuales. La soberanía empieza aquí, en el compromiso de cada uno de nosotros por hacer valer nuestra tierra. Porque como nos enseñó la historia en Puebla: no hay fuerza superior a la de un pueblo decidido a ser dueño de su propio destino.r
Facebook: Aarón JiménezH
TikTok: @Aajhdez
Instagram: @ImaginaTulancingo
