Una persona hidalguense que de acuerdo a como se ha señalado por los medios de comunicación, se embarcó en una misión humanitaria hacia Medio Oriente, ha sido retenida por el ejército israelí.
Lo anterior parece no solamente lamentable, sino una violación flagrante no solo de tratados y convenios a nivel internacional, sino a los principios básicos en la guerra.
Una cuestión es un conflicto y su presión beligerante dentro de los países contendientes y otra es la imposibilidad de recibir ayuda por parte de cualquier ente ajeno, en especial para los civiles.
En realidad, esta fue la esencia de la creación de la Cruz Roja ante las terribles situaciones que se visualizaban en las guerras, por lo que se creó un ente internacional ajeno a cualquier grupo beligerante, con el único fin de ayudar a las víctimas de la guerra.
Hoy es lamentable que se retenga y se realicen acciones tendientes a violentar el derecho internacional y en especial a afectar tanto a la sociedad, a las víctimas de la guerra y a las personas que intentan ayudar.
En ese mismo sentido, preocupa los intentos de movilización para presionar a que las autoridades estatales, intervengan en el presente asunto puesto que debemos de recordar, que los servidores públicos únicamente pueden hacer lo que mandata la ley, sin que puedan realizar acciones diversas ni contrarias a las mismas.
En consecuencia, si bien el Estado de Hidalgo es libre y soberano, se encuentra sometido a una Constitución Federal y por ende a un pacto federal, que implica que la relación entre naciones no puede realizar sino a través de la Federación, en específico de la Secretaría de Relaciones Exteriores, cualquier actuación diversa a ello no solo será infructuosa, sino incluso peligrosa tanto para quien se encuentra retenido como incluso para las relaciones entre países.
Seguro que toda autoridad coadyuvará en beneficio de la paz y de la seguridad, pero solo aquellas facultadas pueden realizar las acciones necesarias para ello.
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