Uno de los temas que mucho abordamos en estas columnas fue la Reforma Judicial que, entre otras cuestiones, establecía la elección a los órganos jurisdiccionales.
La aprobación de la reforma generó diversas manifestaciones y debates, incluso una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que seguramente generará una resolución por parte de la Corte.
No obstante, a nivel nacional las primeras elecciones se realizaron y los primeros candidatos elegidos han formado parte de los órganos jurisdiccionales correspondientes, obteniendo resultados no tan trascendentales, pero en gran medida criticados.
Como consecuencia, se ha planteado una reforma a la ya denominada Reforma Judicial, con el objetivo de perfeccionar aquello que se denominó como un ejercicio democrático.
Me parece que contiene ciertos aspectos muy positivos, como la acreditación de conocimientos previos a la elección, si bien considero que es contra la naturaleza de la propia reforma que sea el propio Poder Judicial quien valide o no dichos conocimientos, es fundamental tal acreditación.
En primer punto, tal y como lo he mencionado en columnas anteriores, la credibilidad y calidad de un juzgador no se puede medir en un nivel de popularidad sino en la justicia y legalidad de sus sentencias, si me parece que pudiera ser perjudicial que sea el propio órgano aquel que califique, quien pudiera tener o no la calidad para ello.
Lo anterior, en virtud de que una de las grandes críticas al sistema de justicia nacional ha sido el hermetismo del mismo, la protección y la uniformidad de criterios que lejos de contribuir a un sistema justo, permitían errores y nepotismo dentro del propio poder, lo cual lejos de generar una diversidad y democracia interna, destruía las ideas minoritarias.
En consecuencia, me parece que regresar a otorgar tal poder de decisión al mismo poder implicaría generar el mayor de los retrasos que tenía el sistema puesto que, la democratización no era necesaria en las urnas sino en aquellos exámenes de los que muy poco se ha hablado.
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