La Feria de San Juan Bautista tiene un significado especial en Tulancingo, Hidalgo porque corresponde a la advocación de su Catedral Metropolitana.
Así lo subrayó la historiadora Lorenia Lira Amador, cronista municipal, quien recordó que esta celebración, honra al profeta judío precursor de Jesucristo.
Por lo tanto -agregó la entrevistada-, no solo es una verbena popular arraigada, sino que es la fiesta patronal de la ciudad.
Lira Amador, integrante de paneles de historiadores y cronistas locales, insistió en que más allá de los atractivos artísticos, la fecha oficial del 24 de junio conserva un sentido profundamente religioso para los tulancinguenses.
Puntualizó que la historia de la Catedral se remonta al siglo 16, cuando los franciscanos fundaron en 1528 un pequeño convento con iglesia adyacente, “conocida como San Juan Bautista Tollantzinco”.
“Ese origen explica porque, en los registros oficiales, aparece con patrón: Juan el Bautista y desde entonces, cada junio la ciudad vuelve a ese punto fundacional”, expresó.
Cabe señalar que la pequeña feria en honor al patrono ha recibido a fieles y visitantes desde el fin de semana, cuya sede es el atrio y parte del estacionamiento donde están instalados juegos mecánicos y también hay venta de comida, artesanías y dulces regionales. También se llevan a cabo misas y presentaciones artísticas.
Finalmente, la también munícipe del Ayuntamiento de Tulancingo comentó que es importante que los visitantes no confundan la Expo Feria Ganadera con la de San Juan Bautista, ya que esta última es barrial, típica y centrada en el templo.
