Con nueve votos en contra, el cabildo de Ixmiquilpan rechazó la reforma conocida como Plan B al considerar que la propuesta debió enfocarse en fortalecer la profesionalización de los servidores públicos y la independencia de los integrantes de los ayuntamientos frente a los titulares del poder ejecutivo municipal.
De acuerdo con el regidor Enrique Simón, durante la sesión en la que se analizó la iniciativa votaron a favor el presidente municipal Emmanuel Hernández, la síndica Brenda Barrera y los regidores Arturo García, Mayra Domínguez y Juan Corona.
Se abstuvieron Maribel Pozos, Yesenia Zapote y Liliana Hernández.
En contra se pronunciaron la síndica Alma Rocha y los regidores Pamela Ramírez, Cipriano Charrez, Enrique Villeda, Mariano Olguín, Leonardo Martínez, Cecilia Ibarra, Berenice Reséndiz y el propio Enrique Simón.
El asambleísta explicó que la iniciativa plantea reducir espacios de representación en los ayuntamientos, una medida que, a su juicio, no resolverá los problemas que enfrentan los municipios, pues existen alternativas más eficaces para generar ahorros y mejorar el uso de los recursos públicos.
Añadió que la reforma tampoco atenderá las necesidades de Ixmiquilpan y sostuvo que el Plan B debió centrarse en la capacitación de los servidores públicos, una administración más eficiente y el fortalecimiento de la autonomía de los regidores respecto del presidente municipal.
Consideró que el problema no radica en el número de representantes sino en la falta de independencia para ejercer sus funciones.
También advirtió que la reducción de espacios de representación podría afectar la participación de grupos minoritarios como mujeres, jóvenes, pueblos indígenas, adultos mayores, personas con discapacidad e integrantes de la diversidad sexual.
Según expuso, eliminar esos espacios no resolverá los problemas de representación ni favorecerá una mayor inclusión de sectores históricamente subrepresentados.
Finalmente, defendió a los municipios como el nivel de gobierno más cercano a la ciudadanía y afirmó que las modificaciones planteadas en el Plan B carecen de sustento técnico, poblacional y de representación democrática
