Tras los hechos registrados el fin de semana en la parroquia de la Asunción, en el municipio de Chilcuautla, donde un conflicto por el control administrativo derivó en una confrontación al interior del templo en la que estuvo involucrado el sacerdote Juan José Muciño González, el obispo de la diócesis de Tula, Juan Pedro Juárez Meléndez, intervino para mediar el problema.

Luego de la crisis ocurrida el domingo pasado, cuando un grupo de feligreses se enfrentó verbal y físicamente con el párroco, fue necesaria la intervención de la Iglesia católica.

El obispo indicó que, desde que se conocieron los hechos, se inició un proceso de diálogo entre las partes involucradas con el propósito de preservar la paz social en esa demarcación y fortalecer la unidad de la comunidad católica.

El conflicto, originado por el control administrativo de la parroquia, provocó la confrontación entre dos grupos de feligreses.

Uno de ellos agredió al párroco, mientras el otro salió en su defensa.

Como parte de las medidas adoptadas, el obispado designó de manera temporal a un sacerdote como administrador parroquial para dar continuidad a los servicios religiosos en tanto se realiza el nombramiento de un nuevo párroco.

La diócesis también exhortó a los agentes de pastoral y a los integrantes de la comunidad a mantener una actitud de respeto y diálogo ante cualquier diferencia. Además, informó que los canales de comunicación permanecen abiertos para favorecer la reconciliación entre los habitantes y restablecer la vida parroquial mediante un proceso de estabilidad que privilegie el diálogo como vía para resolver cualquier conflicto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *