Pobladores de la zona ribereña de la presa Endhó, en Tula y Tepetitlán, exigieron que se redoblen los esfuerzos para atender la proliferación del mosco culex y la contaminación que afecta de forma grave la salud de las familias de la región. Señalaron que es urgente una atención integral, pues la plaga ha vuelto la situación inaguantable tanto para las personas como para los animales de traspatio.
Vecinos de Tepetitlán, así como de las comunidades Santa Ana y San Mateo La Curva, en Tula, reportaron que las afectaciones por la contaminación, los malos olores y la presencia de moscos han sido constantes durante años, por lo que consideraron necesarias acciones de fondo.
Indicaron que, pese a medidas como la restauración ecológica, el retiro del lirio acuático y el control del mosco, los resultados han sido insuficientes y el problema persiste.
Explicaron que por las tardes ya no pueden salir a la calle ni mantener puertas o ventanas abiertas debido a la presencia de la plaga, la cual también impacta a animales de traspatio como vacas y borregos, afectados por las picaduras.
Añadieron que las acciones actuales solo atienden partes de la presa, lo que permite que el problema reaparezca, ya que el lirio acuático vuelve a crecer en otras zonas y favorece la reproducción de los insectos.
Los habitantes advirtieron que se trata no solo de un problema ambiental, sino también de salud pública, justicia social y dignidad humana. Por ello, demandaron a los gobiernos estatal y federal reforzar las acciones con coordinación, presupuesto, tecnología y supervisión.
Finalmente, pidieron atención a la salud de la población, al considerar que la presa se ha convertido en un símbolo de abandono y deterioro ambiental que impacta directamente en la calidad de vida de quienes viven en sus alrededores.

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