Al señalar que la preocupación de pobladores de al menos cuatro municipios de la zona sur del estado tiene fundamento ante una posible fuga de lixiviados del basurero Siete Mezquites, que se construye en Tula, el presidente de la organización Sociedad Ecologista Hidalguense (Sehi), Marco Antonio Moreno Gaytán, señaló que la obra podría frenarse mediante un amparo colectivo.

Sin embargo, consideró que el proyecto está equivocado desde su origen.

Apuntó que los rellenos sanitarios, como el que se construye en la comunidad de El Llano, perteneciente a Tula, no son viables.

Recordó que esta organización ha alertado desde hace varios años que este modelo no es una opción adecuada para el depósito de desechos.

Destacó que las autoridades ambientales apuestan por los estudios para justificar el confinamiento de la basura.

Sin embargo, consideró que este modelo ya no responde a las necesidades ambientales y que se debe avanzar hacia plantas de transferencia.

En ese sentido, cuestionó la validez de los estudios en los que se sustenta este tipo de proyectos y sostuvo que los rellenos sanitarios han demostrado su inutilidad.

Indicó que un amparo colectivo podría frenar el proyecto.

Además, señaló que la falta de una consulta a las comunidades, como lo establece la legislación, representa otra de las irregularidades, pues la ley obliga a realizar este procedimiento antes de autorizar proyectos de esta naturaleza.

El ambientalista sostuvo que existe un fundamento real ante una eventual fuga de lixiviados, ya que estos pueden alcanzar el subsuelo y comprometer depósitos naturales de agua de los que se abastecen alrededor de 300 mil personas de municipios como Tezontepec de Aldama, Progreso de Obregón y Mixquiahuala, entre otros.

Advirtió que existen casos que deben tomarse como referencia y señaló como antecedente lo ocurrido en Tulancingo, donde una falla en las geomembranas permitió el escape de lixiviados que generaron afectaciones en comunidades cercanas.

Moreno Gaytán advirtió que el riesgo existe y que durante la temporada de lluvias el agua puede favorecer el arrastre y la infiltración de contaminantes hacia depósitos subterráneos. Por ello, consideró que no se debe mantener un modelo basado en el confinamiento de basura mientras existe un discurso de sustentabilidad.

Finalmente, advirtió que cualquier autorización deberá garantizar que no exista riesgo para los acuíferos. Señaló que el punto central del conflicto no es únicamente la ubicación del relleno, sino el posible impacto sobre una fuente de agua de importancia regional.

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