En octubre de 2025, en este mismo espacio de opinión, hablábamos de una crisis sin precedentes en el campo mexicano.
Alrededor de 100 mil campesinos de 17 estados de la República, demandaban precios justos, acceso a tecnología, apoyos al sector y seguridad.
Hoy, siete meses después, Zacatecas vive momentos de tensión derivado de esa misma crisis. El conflicto por el precio del frijol, ha desatado movilizaciones en el estado, escalando a protestas masivas, toma del Congreso local y enfrentamientos con cuerpos policiales.
La causa principal es el incumplimiento del precio de garantía de 27 mil pesos por tonelada (27 pesos por kilo) para 96 mil toneladas de frijol. Además, los productores denuncian que los intermediarios controlan cerca de 80 mil toneladas, mientras que ellos enfrentan bajos precios de mercado y amenazas de retiro de apoyos.
¿Pero por qué es importante recordar la crisis nacional del año pasado?
Porque derivado de aquellas protestas, en Zacatecas se acordó pagar el frijol a 27 pesos por kilo, compromiso que quedó establecido el 31 de diciembre de 2025 en las reglas de operación del programa Acopio para el Bienestar —programa que sustituyó funciones anteriormente realizadas por SEGALMEX—.
Sin embargo, el mes pasado el gobierno estatal dejó de respetar ese acuerdo tras modificar las reglas de operación. Ahora pretende pagar únicamente 16 pesos por kilo, bajo el argumento de que se acopiarán 10 mil toneladas adicionales.
Pero el problema no termina ahí. Desde octubre pasado, el programa Acopio para el Bienestar no ha abierto sus centros de acopio, situación que ha obligado a muchos productores a vender sus cosechas a bajos precios, beneficiando a intermediarios e incluso dejando espacio al crimen organizado para controlar parte del mercado.
La relevancia del frijol en Zacatecas no es menor. El estado es el principal productor nacional de este alimento, y gran parte de su producción depende del temporal. Después de años de sequía, en 2025 se lograron cosechar alrededor de 400 mil toneladas de frijol, lo que representó una esperanza de recuperación para productores altamente endeudados con proveedores de diésel y fertilizantes, insumos cuyos precios siguen aumentando.
Urge una solución para los productores zacatecanos, porque el nuevo ciclo agrícola ya comenzó.

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