La proliferación de baches en Tulancingo continúa afectando la movilidad, la actividad comercial y la imagen urbana del municipio.
Uno de los puntos más críticos se encuentra en la calle 22 de Mayo, vialidad que divide a las colonias La Minera y La Morena, donde vecinos señalaron que los hoyos de gran tamaño evidencian el abandono en esta zona de la ciudad.
Alejandro Cruz advirtió que las condiciones de la vialidad representan un riesgo constante para motociclistas, automovilistas y peatones, pues los desperfectos pueden provocar accidentes al momento de transitar o cruzar la calle.
Además, reprochó que las autoridades no hayan atendido las solicitudes de rehabilitación realizadas desde hace tiempo para esta y otras calles de ambas colonias.
Las quejas también provienen de visitantes.
Erick Origel, quien viaja desde Pachuca para visitar a su familia, comentó que el deterioro de las calles desanima a quienes llegan a Tulancingo.
Señaló que existen vialidades en mal estado en distintos municipios, pero consideró que en esta zona los daños son particularmente severos.
Vecinos señalaron que la calle 22 de Mayo no solo es una vía de paso, sino también un corredor comercial donde operan decenas de negocios que se ven afectados por las malas condiciones de la carpeta asfáltica.
Sin embargo, vecinos y comerciantes señalaron que, pese a las malas condiciones de la vía, la población no tiene otra opción que utilizarla diariamente.
La molestia también fue expresada por vecinos de la avenida De las Fuentes, en la colonia La Morena, y de la calle Octavio Paz, en El Refugio, quienes señalaron que el deterioro de las vialidades es una problemática que se ha arrastrado por años sin una solución de fondo.
Los vecinos demandaron una rehabilitación integral de las calles y no únicamente trabajos de bacheo, ya que varias vialidades se han vuelto prácticamente intransitables.
Los habitantes explicaron que las reparaciones provisionales con gravilla no resuelven el problema de fondo, pues el material suele ser arrastrado por la lluvia y los baches reaparecen en cuestión de cuarenta y ocho horas.
Por ello, insistieron en la necesidad de una intervención definitiva que permita recuperar la seguridad vial, mejorar la movilidad y evitar mayores afectaciones para residentes, comerciantes y visitantes.
