Un bache de grandes dimensiones representa un riesgo para automovilistas, operadores del transporte público y conductores de carga que circulan por la carretera federal México-Tuxpan, en Tulancingo.

El desperfecto se localiza pegado al acotamiento, en dirección a la Ciudad de México, dentro de la colonia Santa Ana.

Está después del retorno de Bomberos y frente al siguiente acceso, en un tramo con circulación constante.

Automovilistas que transitan a diario por la zona señalaron que el riesgo aumenta durante la noche y en temporada de lluvias.

Cuando el agua cubre el bache, su profundidad resulta difícil de advertir y los conductores tienen menos margen para esquivarlo.

El impacto ha provocado daños en vehículos.

Entre las principales afectaciones reportan llantas destrozadas, rines doblados y averías en rótulas, horquillas y amortiguadores.

Las reparaciones pueden costar entre dos mil y ocho mil pesos, según la gravedad de los daños.

Para evitar el desperfecto, algunos conductores deben realizar maniobras repentinas que pueden comprometer la estabilidad de las unidades o generar riesgo para otros vehículos.

La situación es más complicada para operadores del transporte público y conductores de carga por las dimensiones de sus unidades.

Además, algunos vehículos quedan detenidos en el acotamiento después de sufrir daños.

Esto representa un peligro adicional debido al flujo constante de automóviles en la zona.

Usuarios de la carretera consideran necesaria una reparación antes de que el bache provoque un accidente.

Mientras permanece el desperfecto, llaman a extremar precauciones al circular por este tramo, especialmente durante la noche y bajo condiciones de lluvia.

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