Algo que debe preocupar como nación, es que el abatimiento de un presunto delincuente en un enfrentamiento armado, haya desencadenado una ola de violencia como la que se vió el fin de semana en nuestro país.

En primer punto, se debe reconocer la labor de nuestras fuerzas armadas, que sin duda dieron su vida por la paz de nuestro país.

No se puede minimizar la situación tan precaria que enfrenta nuestra nación, donde se ha demostrado a grupos delincuenciales de talla internacional.

Igualmente, la confrontación y las detenciones posteriores de diversos grupos, ha sido el inicio de un acertado golpe contra la delincuencia.

Es cierto que nuestras fuerzas armadas han demostrado una cooperación y una labor frontal en contra de la delincuencia.

Del mismo modo, se ha vislumbrado el daño generalizado y sin miramientos, del crimen hacia la sociedad, donde solo las fuerzas y el Estado han podido proteger.

Lo anterior no solo destruye la idea absurda del supuesto apoyo de la delincuencia al pueblo, sino que visibiliza la realidad del riesgo latente de la existencia de grupos criminales en nuestro país.

Finalmente, es una necesidad el garantizar la seguridad de cada lugar y en especial, de aquellos sitios que pretenden disputarse la delincuencia ante presuntos vacíos de autoridad.

La obligación del Estado será salvaguardar la seguridad de nuestras familias y como sociedad, debemos apoyar esta lucha por la paz y el resguardo de nuestras instituciones.

Estoy seguro que lo que hemos visto estos días, es duro y difícil, pero solo trabajando en beneficio de la nación y en pro del Estado, podemos salvaguardar la paz de nuestro país.

jfernandoge1@gmail.com

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