Hoy en el marco de las celebraciones del Adulto Mayor en México (28 de agosto), les comparto la importancia de garantizar sus derechos básicos y de impulsar políticas públicas, que hagan frente a los retos que implica el envejecimiento de la población.
En nuestro país, viven alrededor de 17.5 millones de personas adultas mayores; cifra que representa el 13% del total de la población de acuerdo con el Consejo Nacional de Población.
Cerca de 3.2 millones de adultos mayores viven en pobreza, es decir que no les alcanza el dinero para comprar bienes y servicios de necesidad diaria y alrededor de 500,000 adultos mayores, se encuentran en pobreza extrema puesto que además de no cubrir necesidades diarias también cuentan con al menos tres carencias sociales.
Es decir, 1 de cada 5 adultos mayores se encuentran en algún nivel de pobreza y este segmento de la población, cuenta con al menos tres carencias en temas como: educación, salud, seguridad social, vivienda y sus servicios básicos y alimentación nutritiva y de calidad, lo cual se complica más si le sumamos las enfermedades que puedan padecer.
¿Cuáles son las causas? Como razón principal se encuentra la ausencia de pensión digna y abandono por parte de la familia, ya que por default, las oportunidades laborales ya son casi inexistentes para este segmento de la población.
Y ustedes dirán… pero si el gobierno federal los apoya bastante con la pensión universal, la cual les otorga 6,200 pesos de forma bimestral, cifra que esta demás explicar que no es suficiente, para cubrir necesidades como alimentos y medicinas y por ende, subsistir de manera digna.
Expuesto lo anterior y ante la realidad de ser un segmento en rápido crecimiento en donde se prevé que para 2030, el 14.9 % de la población total, serán personas mayores y para 2070 alcance el 34.2 %, resulta imperante que nuestro gobierno deje de lado el circo y esfuerzo por señalar a “los traidores a la patria” y se ponga a trabajar en temas serios como: el sistema de pensiones, no como el tema de las afores, una reforma de raíz en donde el consenso con las empresas y empleadores, logre otorgar pensiones dignas, trabajar en políticas públicas de servicios de salud y seguridad social dignos, en donde no se presumen como logro el abasto de medicamentos, cuando eso debe estar garantizado de facto, y en el mercado laboral, si o si se otorgue un espacio garantizado para los que quieran seguir laborando.
De lo contrario, “todos son traidores a la patria”

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