El déficit de policías y la falta de capacitación, se han convertido en el principal cuello de botella para la seguridad en los municipios, así como en un factor que limita su capacidad de respuesta, señaló el director del Mando Coordinado, Carlos Muñoz.
El funcionario indicó que existen demarcaciones donde la plantilla de elementos policiacos es mínima, como el caso de Tlahuiltepa, municipio que llegó a operar con apenas cuatro elementos, entre ellos la directora de Seguridad Pública y personal administrativo.
Bajo estas condiciones, afirmó, resulta imposible contar con una corporación eficiente, especialmente en municipios que fungen como primeros respondientes ante emergencias y hechos delictivos. Detalló que en Hidalgo existen alrededor de 4 mil 500 elementos de seguridad distribuidos en las 84 demarcaciones municipales.
Sin embargo, al inicio del gobierno de Julio Menchaca, al menos mil policías no contaban con el nivel educativo requerido, por lo que no podían acceder al Certificado Único Policial.
Muñoz indicó que actualmente se estima que el 50 por ciento de los elementos activos ya se encuentran certificados, mientras que el resto continúa en su proceso de capacitación y evaluación, lo que representa un reto constante ante la demanda de personal operativo.
Destacó que la capacitación de un policía requiere una inversión aproximada de 50 mil pesos por elemento, recurso que debe ser cubierto por los municipios, lo cual se ha convertido en uno de los principales obstáculos para mantener procesos formativos permanentes.
Añadió que otro de los retos es evitar la fuga de personal y lograr que los policías permanezcan en sus cargos al menos durante los tres años que dura una administración municipal, con el fin de recuperar la inversión realizada en su formación.
Finalmente, subrayó que el objetivo del Mando Coordinado es contar con policías más profesionales, con capacitación constante, estabilidad laboral y, sobre todo, recuperar la confianza de la ciudadanía.
