La organización Transparencia Internacional, publicó recientemente los resultados del Índice de Percepción de la Corrupción 2025.
Este índice mide la percepción de la corrupción en el sector público de 182 países, mediante una escala que va de 0 (mayor corrupción) a 100 (menor corrupción).
De acuerdo con el informe, México obtuvo 27 puntos de 100 posibles. El promedio mundial es de 42 puntos, lo que nos ubica en la posición 141 de 182 países.
La realidad es clara: México sigue siendo tan corrupto como antes, pese a los esfuerzos y discursos de los gobiernos de la llamada Cuarta Transformación, que aseguraban tener la receta para erradicar este cáncer social.
Las evidencias están a la vista: el caso SEGALMEX; el reciente escándalo del presidente municipal de Tequila; la influencia de los cárteles en gobiernos de estados como Sinaloa, Guerrero, Michoacán, Chiapas, Veracruz y Tamaulipas; el huachicol y el huachicol fiscal (sí, es importante mencionarlos por separado); la extorsión, entre otros casos.
Los datos son contundentes. Incluso el Presidente de Estados Unidos de Norte América, Donald Trump, ha señalado reiteradamente que el crimen organizado se ha infiltrado en la política mexicana, afectando la vida pública y la estabilidad institucional.
Pero… ¿cuál es el impacto económico de la corrupción?
Estudios del Foro Económico Mundial, estiman que la corrupción representa aproximadamente el 5% del PIB global, mientras que el Banco Mundial calcula que incrementa en 10%, los costos de hacer negocios.
Si trasladamos estos porcentajes a números nacionales, el 5% del PIB mexicano equivale aproximadamente a 1.7 billones de pesos. El 10% superaría los 3 billones de pesos. Para dimensionarlo: es un monto mayor al recibido por inversión extranjera directa, superior a las remesas enviadas por nuestros paisanos, mayor que el PIB de varios estados de la República y cercano a lo que generan sectores estratégicos como el turismo o la industria automotriz.
En términos más específicos, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) estima que tan solo la corrupción relacionada con trámites, pagos y servicios costó 11,910 millones de pesos, es decir, alrededor de 3,368 pesos por mexicano.
Y considerando que México se encuentra por debajo del promedio mundial en este índice, es razonable suponer que el costo real de la corrupción, podría ser incluso mayor al 5% del PIB.
Entonces, vale la pena preguntarnos:
¿Es la corrupción uno de los principales motivos por los que nuestra economía no crece?
¿Es la corrupción la razón por la que no mejoran nuestras condiciones de vida?

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