Por Aarón Jiménez
Hoy, 24 de febrero, conmemoramos con orgullo el Día de la Bandera, el símbolo más sagrado de nuestra identidad y unidad como mexicanos. Al ver nuestro lábaro patrio ondear en Tulancingo, recordamos que los valores de honor y deber, no son solo palabras en un discurso, sino principios que deben guiar el actuar de cada servidor público, especialmente de aquellos que tienen la misión de protegernos.
Sin embargo, para que ese honor sea una realidad cotidiana, se requiere de un ingrediente que hoy parece ausente en nuestras calles: la disciplina operativa.
Hace unos días, mientras recorría nuestra ciudad, me encontré con una escena que nos debe obligar a la reflexión: elementos de seguridad pública desayunando tranquilamente en plena jornada laboral, mientras las urgencias de nuestro municipio no dan tregua.
No se trata de cuestionar un derecho básico, sino de señalar la falta de supervisión y el compromiso que la crisis actual nos demanda.
Imaginar Tulancingo en materia de seguridad significa visualizar una corporación que no solo esté equipada, sino que esté presente y activa cuando más se le necesita. El orden en nuestras calles empieza con el orden dentro de la propia institución. Si no hay mandos que vigilen el cumplimiento del deber, cualquier estrategia se queda en el papel.
Para que nuestra policía sea el orgullo de la ciudad, debemos avanzar en tres ejes:
Supervisión y Liderazgo: Necesitamos mandos que garanticen que cada patrulla esté en su cuadrante y que cada minuto de servicio, se traduzca en vigilancia real para el ciudadano.
Dignificación con Exigencia: Nuestra policía merece mejores condiciones, pero ese apoyo debe ser recíproco. A mayor respaldo institucional, mayor debe ser el rigor en su desempeño.
Gestión Eficiente: La seguridad debe ser un facilitador de la paz, no un proceso burocrático sin resultados.
La seguridad de Tulancingo no admite pausas ni distracciones. Ver unidades detenidas en horas de alta actividad delictiva, envía un mensaje de permisividad que no podemos tolerar si queremos construir la ciudad que merecemos.
Imaginemos Tulancingo no es solo el nombre de este espacio, es una invitación para que juntos construyamos la ciudad que merecemos. Honrar nuestra bandera hoy, significa también trabajar por un municipio donde el orden y la confianza nos permitan vivir en paz.
Me interesa mucho conocer tu opinión y tus propuestas para fortalecer la seguridad de nuestro municipio.
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