¿Qué tiene que ver México en la reciente guerra en Medio Oriente? Bélicamente nada, pero económicamente si habrá impacto.
Para ponernos en contexto, debemos recordar que nuestro país es catalogado como productor petrolero. Actualmente se ubica en la posición número 4 como uno de principales productores de petróleo del continente americano, con una producción de 1.6 millones de barriles diarios.
Volviendo al conflicto, lo anterior cobra relevancia porque en el conflicto bélico geográficamente se afecta una zona que funciona como vía de suministro de energéticos como petróleo y gas natural. Estamos hablando del estrecho de Ormuz, que para dimensionar su importancia, por ese territorio circula el 20% de la producción petrolera total del planeta.
Llevándonos a la dinámica natural del mercado; oferta y demanda y es aquí donde entra México. En todas las guerras existen ganadores y perdedores directa e indirectamente. En el caso de nuestro país toca el terreno indirecto por la vía del comercio, específicamente el petrolero.
Hasta este punto, podemos considerarnos como ganadores, debido a que al verse afectada la circulación de energéticos en el estrecho de Ormuz, beneficia a los productores de petróleo de otras partes del mundo, porque aumenta el valor del barril de su petróleo. En nuestro caso, se registran ya incrementos respecto a lo proyectado por la Secretaría de Hacienda. Se estimaba vender en 54.9 dólares por barril y debido al conflicto bélico, el barril se está vendiendo en precios que rondan los 70 dólares por barril.
Sin duda, buenas noticias para PEMEX y el gobierno; significa que habrá más ingresos de los esperados. Sin embargo, aquí es donde se abre paso al dilema, ya que por un lado somos productores de petróleo, pero por el otro somos importadores de gasolinas, lo cual viene a jugar en sentido contrario, tanto para el gobierno como para el ciudadano mexicano.
Ya que se estaría entrando en un terreno de potenciales presiones en el alza de precios, así es amigo lector, hace unas semanas vimos que no alcanza para la canasta básica y hoy te platico de otro posible impacto que complique aún más la situación, ya que si aumenta la gasolina, aumenta todo: alimentos, servicios, transporte, etc.
Y si bien, el gobierno federal cuenta con mecanismos para minimizar este impacto a través del IEPS y el pacto nacional de gasolineros, antes de que el impacto negativo llegue al ciudadano.
El dilema radica en que por un lado tendremos más ingresos, pero que serán destinados para contener los efectos negativos de gasolinas más caras.
¿Ganadores o Perdedores?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *