El presidente municipal de Uruapan, fue asesinado arteramente en las últimas horas, lo cual sin duda, deja un sentimiento de coraje, tristeza y desencanto en la población nacional.

Las manifestaciones no solo en su municipio sino en Michoacán, no se hicieron esperar e incluso las imágenes que pudimos observar sobre la toma del palacio de gobierno en la capital Morelia, como demostración del hartazgo generado.

No obstante, parece que hay diversas cuestiones a discutir. En primer punto, la violencia existente en nuestro país, nos demuestra que no mira ni colores ni discursos.

En segundo punto, uno de los factores denunciados, fue que los grupos criminales habían podido introducirse a lo largo de los años, en los cuerpos policiacos de los distintos niveles de gobierno.

Si bien el hartazgo es generalizado y la condena es total por parte tanto del gobierno como de la sociedad, ello debe de ser el inicio de una reflexión aún mayor.

Solo el estado constitucional de derecho y el fortalecimiento de las instituciones, podrán pacificar a nuestro país.

En tal sentido, este lamentable hecho solo se pudo haber evitado a través de los cambios trascendentales en las fuerzas policiales, con los controles de confianza, con mayor fuerza a las instituciones, porque solo instituciones fuertes pueden hacer justicia a nuestra nación.

Debe de ser primordial dar con los responsables intelectuales, pero solo la estructura de instituciones sólidas y confiables, garantizarán la estabilidad de nuestro país.

Cuestión difícil después de años de desconfianza en las mismas y solo reformas profundas a las propias instituciones, podrán ayudarnos a sanearlas.

Sin embargo, solo a través de la consolidación del Estado Constitucional de Derecho se puede garantizar la paz y la seguridad de nuestra nación.

jfernandoge1@gmail.com

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